Por Javier Blanco - El Banco Central (BCRA) puso en marcha ayer el proceso de rebalanceo de tasas con que aspira a estirar el perfil de vencimientos de la creciente deuda que semanalmente coloca para retirar parte de los pesos que emite y poder regular la oferta monetaria. La entidad que conduce Alejandro Vanoli elevó en hasta 52 puntos básicos el interés que pagará por inmovilizaciones de hasta casi un año y recortó en hasta 12 puntos básicos las que ofrece por las que se realicen a menos de 120 días. Esta readecuación parece confirmar su preocupación por mantener rendimientos atractivos para las colocaciones de bancos e inversores (en procura de asegurar que participen del proceso de esterilización de dinero que se desprende de la creciente emisión espuria para asistir al fisco), aunque eso lo obligue incluso a disminuir las tasas que fijan el nivel de intereses que deben pagar los bancos a los ahorristas por los plazos fijos. Ayer, el BCRA elevó del 28,9 al 29,5% nominal anual la tasa que pagará por las letras que emite a casi un año de plazo (357 días). A su vez subió del 28,74 al 29% las que abonará por esos mismos títulos, pero colocados a 295 días y del 28,62 a 28,75% las correspondientes a letras a vencer en 252 días. Paralelamente, bajó de dos a 12 puntos básicos los rendimientos ofrecidos por el resto de los títulos que emite, en un rango que va de los 90 a los 190 días. Pero, como la tasa de referencia para los plazos fijos que los bancos deben respetar se fija en relación con el costo que el BCRA paga por las letras más cortas, el interés que ofrecen a los ahorristas debería caer del 23,3 al 23% en los próximos meses... La jugada, por lo pronto, le rindió frutos al BCRA si se toman en cuenta que los plazos más largos, que habían atraído sólo el 17% de las ofertas de compra presentadas por los bancos la semana pasada, pasaron a concentrar ayer el 40% de las propuestas de compra. No sorprende. Como se detalló en el último sábado ("Los bonos del BCRA sostienen las ganancias de los bancos"), como sucedía a fines de los 90, las ganancias del sistema bancario local están hoy sostenidas por los intereses y amortizaciones que cobran por comprarle títulos de deuda al Estado. En aquel entonces, se los adquirían al Tesoro nacional (que los emitía en la plaza local) y en la actualidad se los compran al BCRA, que asumió ese rol al haberse transformado en los últimos años en financista casi exclusivo del fisco. "En el último trimestre, estos ingresos representaron más del 130% del resultado neto total", detalla el analista Pablo Curat. La subasta de ayer entregó una nueva muestra al respecto. El BCRA afrontaba vencimientos de letras por unos 9200 millones de pesos, pero recibió ofertas de compras por los nuevos títulos por otros $ 13.000 millones que aceptó en su totalidad. Sin embargo, sólo logró retirar de circulación unos $ 1800 millones, ya que debió pagar casi $ 2000 millones en concepto de interés. Es lo que le permite mantener funcionando la aspiradora de pesos y estirar el perfil de vencimientos evitando, a la vez, que los costos de esa política le caigan encima, por lo menos en el corto plazo. Las pymes reclaman créditoLa Central de Entidades Empresarias Nacionales (CEEN) le pidió ayer que se avance en una "segmentación precisa del sector pyme" para que los créditos productivos y las herramientas de fomento y desarrollo "lleguen a las micro y pequeñas empresas, y no queden sólo en manos de las medianas". Su vicepresidente, Juan Ángel Ciolli, participó del encuentro que el presidente del BCRA, Alejandro Vanoli, mantuvo con representantes de la banca pública y cooperativa para hacer un seguimiento de esta línea, ahora volcada totalmente a pymes y micropymes. Allí reclamó "la optimización del alcance de estas herramientas" y un "replanteo del esquema de segmentación" que coloca en el mismo rango a todas las empresas que facturan hasta $ 180 millones, "lo que sesga el otorgamiento de préstamos hacia las medianas".. |