A nivel material, el cepo es real y se multiplica por tres. Allí, las restricciones cambiarias afectan a los inversores minoristas, a las empresas privadas a las que se les prohíbe repatriar dividendos y a los importadores que no acceden a las divisas para traer al país productos e insumos.
"Si soy presidente, el 11 de diciembre se termina el cepo", prometió anteayer Mauricio Macri. Sus palabras revolucionaron el debate entre economistas propios, ajenos y hasta entre funcionarios del Gobierno.
Desde el Gobierno, ayer le respondió la máxima autoridad monetaria. "Es irresponsable hablar livianamente de que de un día para otro todas las restricciones pueden ser eliminadas", retrucó el presidente del Banco Central (BCRA), Alejandro Vanoli . Se trata del mismo funcionario que a fines del año pasado había estimado que la "vocación" del Gobierno era "una normalización completa" de manera gradual del mercado cambiario.
Esa flexibilización del cepo nunca llegó. Incluso, alegando una "tormenta perfecta" en el mundo, fue su propio jefe, Axel Kicillof , quien unos días después de sus promesas negó cambios en las "barreras para comprar dólares", esas a las que la Presidenta no reconoce.
"Son promesas de campaña que no tienen sustento y dentro de su propio partido lo han cruzado porque uno no puede hacer magia", criticó Vanoli a Macri ayer en declaraciones radiales. Se refería a las palabras de Carlos Melconian, referente económico de Pro y director de M&S Consultores. "Lo del 11 de diciembre es un título, pero no es para que lo copien así", dijo el especialista.
El presidente del BCRA alertó además que "si se dejara a todos comprar dólares sin ningún control, habría una devaluación abrupta, una pérdida de reservas, inflación y una crisis". Vanoli resaltó además que "estos meses el Gobierno fue eliminando las restricciones, por ejemplo a través del dólar ahorro, para que los argentinos [que están] en blanco puedan comprar libremente hasta el 20% de sus ingresos".
Es cierto. En enero y febrero, por ejemplo, la gestión económica demostró nuevamente que prefiere planchar la actividad económica que tener estrés cambiario: así abrió la canilla de ventas del dólar minorista (fueron récord absoluto en el segundo mes del año), avalando de ese modo la bicicleta que se había instalado en la City (se compran en el mercado oficial y se venden en el blue), y se clausuró al mismo tiempo el acceso de los importadores a las divisas por varios días.
Apoyo a medias y críticas
El presidente del Banco Ciudad, Rogelio Frigerio, defendió -parcialmente- a Macri. "Es perfectamente factible" levantar el cepo en un día, dijo. Sin embargo, indicó que esa posibilidad está condicionada por ciertas variables. "Depende de la confianza que tendremos a partir de ganar las elecciones en octubre", pronosticó el economista, que suena como acompañante de Macri en la fórmula presidencial en octubre.
Las críticas se multiplicaron en ese partido. Jorge Ingaramo, referente del macrismo en Córdoba, fue más duro. Para el economista, la apertura del cepo traería "una pérdida de reservas espectacular". Y agregó: "No creo que se pueda abrir el cepo así nomás, alegremente. Sería malversar un esfuerzo y perder una oportunidad muy grande".
El ex presidente del BCRA y referente económico del Frente Renovador, Aldo Pignanelli, atacó directamente a Macri. "Si va a superdevaluar y hacer un ajuste sangriento, como yo creo que va a hacer el liberalismo de Macri, se puede hacer en diciembre; ahora, pónganse los cinturones de seguridad", alertó.
"Desde el punto de vista técnico, es una barbaridad lo que dijo", criticó. "El cepo cambiario se levanta con un plan en 100 días, de diez medidas", recomendó, en línea con lo que había prometido su jefe político, Sergio Massa. "Hay que tomar una serie de decisiones macroeconómicas", completó el experto.
Pignanelli precisó que habría que establecer un régimen de libertad de acceso a la divisa, pero "en la medida en que el peso esté fortalecido y le gane al dólar". En ese sentido, advirtió que es necesario bajar la inflación. "En la medida en que se pueda controlar eso, uno puede liberar el mercado", concluyó.
"Tiene que ser una medida tiempista", afirmó a LA NACION Lorenzo Sigaut, economista jefe de Ecolatina. "Si se elimina de golpe puede generar problemas de caídas de reservas muy rápido", advirtió el experto de la consultora que dirige Marco Lavagna..

