Por Jorge Oviedo - El mismo día en que dijo que decir el número total de pobres sería estigmatizarlos, el ministro Axel Kicillof tuvo que anunciar un plan en el que se los va a identificar con nombre y apellido. Para poder cobrar el subsidio de garrafa social deberán mostrar ingresos insuficientes y hasta tener una cuenta en un banco. Es una medida correcta, a la que la actual administración siempre se negó con el argumento insostenible de la supuesta estigmatización. Para el ministro hacer cualquier medición de pobreza es estigmatizar a los que sufren esa condición y necesitan ayuda. Para la Real Academia Española, la palabra significa "marcar a alguien con un hierro candente", o bien "imprimir milagrosamente a alguien las llagas de Cristo". El ministro seguramente apela a la tercera acepción: "Afrentar, infamar". No hay duda de que para que tal cosa sea posible se debe identificar expresamente a una persona. Una estadística global no hace eso y menos aún si se respeta, como se debe, el secreto estadístico. El ministro es un académico y además un marxista, pero se niega a la evidencia científica y parece preferir la simple creencia a la recolección de evidencias. No es lo mismo estigmatizar que diagnosticar. No es serio decir que no se dice cuántos diabéticos hay porque sería infamarlos o exponerlos a la discriminación. ¿Cómo pueden establecerse políticas públicas si no se mensura un problema? ¿Es importante o no es relevante como para establecerlo como prioridad en detrimento de otro? Porque no sólo los recursos, hasta el tiempo de los funcionarios es limitado, como recuerda siempre el economista y profesor Juan Carlos De Pablo. Es cierto que hay quienes malintencionadamente, por odio o por ignorancia, pueden denigrar a personas que padecen de un problema socioeconómico o incluso de salud. Pero diagnosticar no es discriminar. Y sin diagnósticos precisos, no hay terapias acertadas. Suposiciones¿Cómo sabe el ministro que la mitad de los que demandan garrafas sociales no las necesitan y pueden pagar el precio pleno? Lo afirmó por la noche del mismo día en que a la mañana dijo que no sabe cuántos pobres hay y ni siquiera se mostró preocupado por ello. Anoche anunció un registro en el que las personas deberán demostrar que, según sus ingresos, composición del grupo familiar y lugar de residencia, como mínimo, necesitan que les financien el combustible. Es una decisión acertada y sería deseable que el ministro corrigiera tan rápidamente todos sus errores. Que se vuelvan a hacer las estadísticas seriamente. Si no se sabe cuántos pobres hay, ¿por qué se anuncian tantos planes para ayudarlos?. |