Por Javier Blanco - La plaza accionaria local cerró marzo con una caída de 1,1% promedio en los precios tras una jornada de negocios animada por el reacomodamiento de carteras ante el cierre del primer trimestre del año. Pese al ajuste de la víspera, la Bolsa porteña terminó marzo con un avance de 12,9% que le permitió estirar a poco más de 26% las ganancias en el trimestre. Pero el mercado quedó marcado por dos momentos: el optimista, que tomó más impulso después de los movimientos que dieron cuenta de una reorganización de la oposición que avaló la sensación de fin de ciclo, y el pesimista, que emergió luego de que el juez Griesa demostrara que aún maneja recursos para condicionar los planes del Gobierno, lo que restableció el temor de que los evidentes desequilibrios que muestra la economía no encuentren la forma de ser financiados en pos de una transición no traumática. Ese fantasma incluso tomó algo más de vuelo ayer, cuando otro agente internacional de pagos (Clearstream, con sede en Luxemburgo) dijo que también dejaría de operar los bonos argentinos del canje. El ajuste de la víspera no en vano tuvo impulso externo. Queda a la vista cuando se observa el desplome de Banco Macro (6%) y Edenor (8,4%) en Wall Street. Aquí eso se tradujo en bajas de 4,6% para Edenor y de 3,6% para el Macro. Pero las caídas fueron más generales, como dejan a la vista los retrocesos superiores a 4% del Grupo Galicia y de Transener. En la transportista eléctrica seguramente incidió el rebalanceo trimestral del panel líder, que sirvió para desalojarla y dejarlo compuesto por apenas 11 papeles con alta preponderancia del sector petrolero. De hecho, Petrobras y YPF explicarán -por sí solas- desde mañana el 42% de la conducta del Merval. |