Los mercados argentinos abrirán sus puertas tras los feriados de Semana Santa, en una plaza que carece la vitalidad de semanas anteriores. Será difícil poner primera ante la andanada de días francos, donde la Bolsa porteña operó en sólo cinco de las últimas diez jornadas, sin contar la rueda acotada por el paro general.
La referencia más cercana de los activos argentinos fue el jueves, donde sólo se transaron los ADR en la Bolsa de Nueva York, exhibiendo una previsible retracción en sus negocios. Había expectativa sobre cuál sería la reacción del segmento bancario ante la ofensiva del Gobierno contra el número uno del Citibank Argentina, Gabriel Ribisich. Pero la operatoria dejó sabor a poco: el Grupo Financiero Galicia trepó un 2,28% y el Banco BBVA Francés otro 0,58%, mientras que el Banco Macro cedió apenas un 0,72% en la sesión.
Los ocho meses que restan hasta el cambio de mando presidencial parecen ahora más largos para los operadores. El endurecimiento de la retórica contra el sector financiero, junto a la recuperación del gobernador Daniel Scioli en las encuestas, sembraron un sinfín de dudas en las decisiones de inversión.
El termómetro del mercado es el rendimiento de los bonos: el tramo más corto de la curva ha padecido un notorio repliegue desde mediados de marzo, lo que contrasta con la relativa estabilidad de los plazos más largos. Por ejemplo, el Boden 2015 rinde un 11,02%, el Bonar X un 9,13% y el Global 2017 un 9,46%, al tiempo los bonos que vencen después del año 2024 ofrecen una recompensa de entre el 8% y el 9%.
En la Bolsa de Nueva York, los principales indicadores lograron interrumpir el jueves una racha bajista de dos jornadas consecutivas: el Dow Jones sumó un 0,37%, el selectivo S&P 500 un 0,35% y el NASDAQ otro 0,14%.
Desde los primeros compases de la operatoria, los jugadores se decantaron por las compras, que se moderaron hacia el ecuador de la sesión, en medio de nuevos datos que confirman la fortaleza de la economía estadounidense. Por una parte, las solicitudes de subsidio de desempleo bajaron la semana anterior en 20.000 y se situaron en 268.000, su nivel más bajo desde abril del año 2000. Además, el déficit comercial de Estados Unidos cedió un 17% en febrero, alcanzando un piso en más de cinco años.
Los mercados también estuvieron pendientes del acuerdo nuclear alcanzado entre Irán y el G5 1 (China, EE.UU., Francia, Reino Unido y Rusia, más Alemania) que prevé que su programa de enriquecimiento de uranio sea limitado y supervisado por un período de hasta 25 años.
A pesar de que el viernes no operaron las acciones neoyorquinas, los inversores mantuvieron un ojo pegado a sus smartphones, a la espera del tradicional informe de empleo del Departamento de Trabajo. La creación de empleos se ralentizó inesperadamente en marzo a su menor ritmo desde diciembre de 2013, mediante la instauración de 126.000 puestos de trabajo en la economía estadounidense.
El pobre dato de empleo reforzó las expectativas de que la Reserva Federal mantenga por más tiempo su política monetaria expansiva. Los bonos del Tesoro de EE.UU. a 10 años no tardaron en reaccionar, a través de un empinado descenso del 3,28% en su rendimiento, que ahora se ubica en torno al 1,842%. El retorno de los títulos a 30 años, por su parte, cayó un 1,43% para finalizar en el 2,488%.
Hoy, se espera que la renta variable recupere parte del terreno perdido y revierta la tendencia negativa que acarrea desde las minutas de la Fed. |