La revisión de las cifras de PIB estadounidense correspondientes al tercer trimestre frenaron las alzas del euro frente al billete verde, una vez que la moneda única volvió a sobrepasar la cota de 1,34 dólares. La divisa estadounidense continúa de todas formas mostrando síntomas de debilidad y las previsiones de los expertos siguen contemplando descensos para el billete verde. El euro llegó a sobrepasar la cota de 1,34 dólares poco antes de que el Departamento de Comercio diera a conocer la revisión del dato del PIB correspondiente al tercer trimestre. El crecimiento de la primera economía mundial se situó en el 4%, una décima por encima de las previsiones del mercado. Antes de publicarse la cifra, los inversores comenzaron a descontar un dato positivo, lo que llevó al euro a descender hasta cotas en el entorno de 1,3350 dólares.
Posteriormente, tras la publicación de la cifra, el euro se mantuvo estable en relación con la cotización de ayer, cerca de 1,34 dólares. La moneda única no pareció acusar las cifras de IPC en Francia, que reflejaban una desaceleración de la inflación, lo que confirma que las principales economías europeas no padecerán tensiones inflacionistas. De este modo, el BCE no se vería obligado a corto plazo a elevar los tipos de interés en la zona euro, factor que no juega a favor de la subida del euro.
Mientras, el yen también avanzó terreno frente al dólar después de que los últimos informes del Gobierno japonés apunten a un crecimiento de las exportaciones japonesas durante el último mes.
Los analistas continúan apostando por que el dólar bajará al comienzo del año 2005. Algunos pronósticos apuntan a que el dólar podría situarse en 1,38 unidades por euro. Poco ha durado el efecto de las declaraciones del presidente de la Reserva Federal de Richmond, quien aseguró que los tipos de interés en EE UU continuarían subiendo aunque la inflación prosiguiera al alza.
Mientras tanto, la libra esterlina prosigue con sus pérdidas frente a las principales divisas internacionales, después de que los precios de la vivienda en Reino Unido prosigan mostrando una peligrosa tendencia bajista.