Por Pablo Fernández Blanco - Por lo menos en materia petrolera, el Gobierno se desembarazó de su lucha contra las importaciones y comenzó a disfrutar de las facilidades que le ofrece el mercado internacional de crudo, con precios muy por debajo de los que se veían meses atrás y, también, de los que rigen en el país. Anteayer, la comisión que fiscaliza las inversiones en energía, cuyo máximo responsable es el ministro de Economía, Axel Kicillof, convocó a las empresas petroleras para analizar la conveniencia de traer un nuevo cargamento de crudo, que, si todo sale de acuerdo con lo planeado, podría llegar en mayo a las costas argentinas. Será una operación conveniente en términos económicos para el Estado. Enarsa, la empresa estatal de energía que nació en 2004 con el objetivo de convertirse en una compañía pública testigo del mercado petrolero, pero derivó en el brazo ejecutor del Gobierno en la crisis energética, se hará cargo de la compra. Llegarían unos 140.000 metros cúbicos a un valor cercano a los US$ 61 dólares el barril. De inmediato, se dará la vuelta para vendérselo a las empresas refinadoras (YPF, Axion, Petrobras, Oil y Shell, entre las principales) a poco menos de US$ 77, un valor similar al del petróleo llamado Medanito en el mercado interno. El Gobierno espera emplear ese saldo a favor para subsidiar una parte de la producción petrolera. Pese a las restricciones de dólares que sufre la Argentina, tanto el Gobierno como los empresarios consideran que la importación de petróleo hoy tiene sentido económico. Además de la baja de precios, el crudo que llegaría al país proviene de África y es de buena calidad, similar al que produce la provincia de Neuquén, cuya oferta está en caída. Esa menor producción repercute en una baja en el rendimiento de las refinerías. En otros términos: si se mejora la mezcla que usan las destilerías con el agregado de crudo importado, se producirán mayores volúmenes de los destilados de mayor valor, como las naftas. En los últimos días, llegó al país la primera importación de crudo del año, también proveniente de África. Fue el resultado de una compulsa que comenzó en febrero. Los tiempos se cumplieron a la perfección: estaba previsto que la descarga se hiciera entre el 29 de marzo y el 7 de este mes. La importación de crudo es una costumbre que el Gobierno comenzó a tomar a principios del año pasado. En enero de 2014, se decidió la mayor compra en dos décadas. Con la importación de petróleo, el Gobierno intenta sacarles rédito a las características técnicas del negocio de refinación, pero también a la coyuntura del mercado internacional. Mientras por razones geopolíticas los precios de la energía caen en el resto del mundo, a nivel local la baja fue mucho menor para sostener las inversiones de las petroleras.. |