El economista Miguel Kiguel analizó la viabilidad de eliminar el cepo cambiario. A través del portal focoeconómico.org, explicó por qué no se puede hacer rápidamente. Se inclina más por implementar, transitoriamente, un régimen de tipo de cambio dual. Aunque advierte los peligros de ser tibio a la hora de decidir la suerte del cepo porque no se puede ser gradualista por mucho tiempo.
• Levantar el cepo cambiario representa todo un desafío ya que para hacerlo es necesario contar con un stock de reservas razonable y tener un tipo de cambio de equilibrio.El gran temor es que inicialmente haya una fuerte depreciación del peso (overshooting), que se traslade a precios y que se genere un nuevo espiral de precios, salarios y tipo de cambio.
• ¿Qué significa levantar el cepo? Principalmente, que vuelva a haber libertad para operar en el mercado cambiario, tanto para el comercio exterior, como para los individuos que quieran viajar y ahorrar en dólares, como para las empresas que quieran invertir a un tipo de cambio razonable y repatriar los dividendos. La clave es volver a tener un mercado de cambios que funcione normalmente, como pasó hasta 2011. El desmantelamiento del cepo va a requerir atacar todas estas operaciones, aunque no necesariamente en forma simultánea.
• ¿Se puede levantar el cepo rápidamente? Ciertamente no se puede al tipo de cambio actual ya que no alcanzarían las reservas del BCRA para atender las ventas de dólares; lo que implica que para hacerlo habrá que tener un tipo de cambio realista y que permita equilibrar las cuentas externas. Esta es la parte más difícil y más riesgosa de eliminar el cepo, en especial porque inicialmente las presiones sobre el tipo de cambio pueden a llegar a ser importantes si se regularizan los atrasos en los pagos de importaciones (u$s 5.000 millones) y de los dividendos que no han sido girados al exterior (u$s10.000 millones).
• Los que temen hacerlo es justamente porque les preocupan las presiones cambiarias iniciales que surgirían debido al atraso cambiario y a la demanda reprimida de dólares que existe. Esas presiones pueden ser dominadas si se logra una fuerte entrada de capitales que ayude a reforzar las reservas internacionales, si se genera confianza en el peso con tasas de interés atractivas, y si se buscan mecanismos para diferir a lo largo del tiempo los atrasos que se generaron en pagos de dividendos, regalías e importaciones.
• Sin embargo, y dado que seguramente cuando asuma el próximo Gobierno puede haber un manto de incertidumbre sobre la evolución del tipo de cambio y su posible impacto sobre los precios, se podría pensar en la alternativa de recurrir a un sistema de tipo de cambio dual como un mecanismo de transición. En ese sistema habría un tipo de cambio comercial que seguiría manejado por el BCRA con una regla de flotación administrada, que sería relevante para fijar el precio de los bienes que se importan y exportan, y otro tipo de cambio financiero, que sería flexible y que se usaría para pagar deuda, ingresar capitales, para el turismo, compras en el exterior y para ahorro.
• Un sistema de tipo de cambio dual tendría la ventaja de que el grueso de la depreciación inicial se sentiría en el dólar financiero, y que se podría limitar el impacto sobre el tipo de cambio comercial y sobre los precios. Si bien es cierto que rápidamente se generarían trasvasamientos entre los dos mercados, se puede pensar este sistema como una solución transitoria que funcionaría por unos meses para limitar los efectos del "overshooting" sobre los precios.
• Lo mejor sería hacerlo lo más rápido posible; y con confianza, se puede. Si, por el contrario, se opta por una estrategia gradualista se puede pensar en recurrir transitoriamente a un sistema de tipo de cambio dual, en diferir los atrasos de dividendos acumulados y de importaciones, y en limitar el acceso a la salida de capitales hasta que el nivel de reservas se consolide. Pensar en políticas que sean aún más gradualistas y que se mantenga el cepo con una brecha cambiaria importante sería seguir con una economía estancada. |