Por Silvia Pisani - WASHINGTON.- A la Argentina de los próximos meses le espera un "difícil" debate interno del que tendrá que tomar decisiones sobre "qué gasto se recorta y cuál no", para adaptarse a un escenario mucho más restrictivo con fuerte contracción de la economía. Así lo señaló ayer el Banco Mundial (BM), al presentar su informe para la región como parte de la agenda conjunta que desarrolla en la asamblea de primavera boreal con el Fondo Monetario Internacional (FMI) a la que hoy se sumará el ministro Axel Kicillof. La entidad presidida por Jim Yong Kim se sumó ayer al pronóstico sombrío sobre la actividad económica en el país al prever una contracción de -0,4 por ciento para este año. Eso implica una décima de punto más que el -0,3 por ciento pautado anticipado horas antes por el Fondo. En otro orden, el informe de Estabilidad Financiera Mundial señaló que las empresas petroleras y de gas del país afrontarán problemas de financiamiento a partir de la caída de los precios del petróleo. "América latina, en busca del crecimiento perdido" se llama el informe regional que ayer presentó el economista en jefe del Banco Mundial para el área, Augusto de la Torre. Al hacerlo y al abordar el caso argentino, Augusto de la Torre señaló que el país tiene un margen de maniobra "más acotado" para responder por las restricciones que impone la presión inflacionaria y la devaluación de la moneda, así como la "imposibilidad de buscar financiamiento en el mercado externo por el problema irresuelto" de los fondos que litigan contra el país. De la Torre habló de holdouts, tal como se los conoce técnicamente, y no de fondos buitre, que es la definición que usa el ministro Kicillof. El directivo previno que el cambio de viento internacional y las restricciones internas obligarán a una "conversación difícil" en el país sobre qué ajustes y actualizaciones realizar en su economía para poder responder al desafío de un escenario lejos de la bonanza que dejó el boom de los bienes básicos. Apuntó en ese terreno que se esperan decisiones complejas sobre una serie de variables. Entre ellas, gasto, ingreso, subsidios, recaudación y reorientación del gasto fiscal. "Puede debatirse siempre si el caso de la Argentina es más complicado que el de otros países", admitió. Lo hizo tras señalar que la inflación y la devaluación "acotan la respuesta monetaria", mientras que la estimulación adoptada por las autoridades "restringe también el margen de maniobra fiscal". Por todo ello, consideró que lo que el país tiene por delante es una "conversación difícil" sobre cómo responder al nuevo escenario. Habrá que decidir "qué gasto recortamos, qué ingreso subimos, qué subsidio eliminamos, cuál dejamos; cómo reorientamos el gasto fiscal para que, cuando recortemos, sea menos regresivo y cómo rearmamos el proceso de recaudación fiscal para que sea robusto, pero progresivo", entre otras variables. Acompañado por el titular del Banco Central, Alejandro Vanoli, Kicillof se sumará hoy a la asamblea conjunta del Fondo y del BM. Su agenda no se dio a conocer, pero se conjetura con gestiones para apurar la liberación de préstamos ya acordados con este último como parte del llamado Programa País. El Ministerio de Economía informó en un comunicado que el funcionario, "como cada año, formará parte de las asambleas con sus pares del G-24 y G-20, así como también del encuentro con los representantes de los países miembros del Fondo Monetario Internacional". Además, explicó: "La agenda se completará con reuniones bilaterales con los representantes del Banco Mundial y el BID, con quienes se dialogará sobre los créditos aprobados y los que están prontos a aprobarse en el marco de las estrategias que se desarrollan con ambos organismos internacionales de crédito". En cuanto al Fondo, anoche venció el plazo del trabajo al que se comprometió el Gobierno para la mejora de las estadísticas de inflación y de crecimiento por las que el país aún tiene una moción de censura aplicada a principios de 2013. No se espera que haya novedades en ese sentido durante la presencia del ministro. La conclusión del trabajo sobre las estadísticas oficiales tendrá que ser evaluada por el directorio de la entidad y, según se explicó a LA NACION, eso ocurrirá recién en las próximas semanas. La desconfianza comenzó a raíz de la manipulación de las estadísticas del Indec desde enero de 2007; luego, el Gobierno aceptó la cooperación del FMI para reformar parte de sus cifras, pero aún así fue sancionado internacionalmente. |