Por Michael R. Sesit - PARÍS — Son pocos los estrategas de divisas que creen que el dólar caerá por debajo de US$1,45 por euro desde el nivel actual de US$1,3387. Pero en un reciente informe los economistas de ING Financial Markets analizaron cómo sería el mundo, y en particular Europa, si el dólar cae a US$1,80. La respuesta podría ser desagradable. Incluso los analistas de ING no creen que el dólar se deprecie un 26% con respecto a sus niveles actuales. De hecho, en los próximos tres años no prevén que el dólar caiga muy por debajo de US$1,40 por euro. Sin embargo, argumentan que hay buenas razones para examinar el impacto de un dólar mucho más débil y un euro mucho más fuerte. Una de ellas es que un aumento adicional en el euro a US$1,80 de los niveles actuales representa sólo la mitad en puntos porcentuales del alza que el euro ya ha logrado desde que repuntó desde su mínimo en octubre de 2000 de US$0,8228 a su máximo del 7 de diciembre de US$1,3469. "Una mayor alza a US$1,80 no sería tan inusitada, si se tiene en cuenta la tendencia de las divisas de exceder su valor razonable", dice Rob Carnell, economista de ING en Londres. En efecto, desde sus niveles máximos en 1985 a sus mínimos en 1987, el dólar registró un desplome del 54% frente al yen, y desde ese mismo máximo de 1985 a su mínimo en 50 años en 1995 se depreció un 70%. Por tanto, si la historia tuviera que servir de guía, puede que no suene tan exagerado un posible declive del 54% en el dólar a US$1,80 desde su máximo histórico frente al euro. Además, hay buenas razones por las que el dólar podría caer aún más, como el gigantesco déficit de cuenta corriente de Estados Unidos. Actualmente, EE.UU. depende de las compras de activos denominados en dólares por inversionistas extranjeros para financiar ese déficit. Si éstos dejan de adquirir activos estadounidenses porque no les gustan los retornos, ya poseen suficientes inversiones de EE.UU. o cualquier otra razón, no necesitan comprar dólares. Eso significa que el dólar caerá. Un dólar más débil ayuda a reducir el déficit porque las exportaciones de EE.UU. se vuelven más baratas, mientras que se incrementa el precio de las importaciones. Un estudio reciente de los economistas Maurice Obstfeld, de la Universidad de California en Berkeley, y Kenneth Rogoff, de la Universidad de Harvard, calcula que un dólar ajustado para reflejar el comercio entre EE.UU. y otros países debe caer entre un 20% y un 40% adicional para que el déficit en cuenta corriente se reduzca a un nivel sostenible. Los dos académicos destacan que a finales de los años 80 el dólar cayó un 40% frente a las divisas de los socios comerciales de EE.UU. Se trató de un período en el que el déficit en cuenta corriente llegó a su nivel máximo del 3,5% del Producto Interno Bruto. Ahora el déficit representa el 5,6% del PIB y muchos economistas proyectan que aumentará a más del 6%. Pero de momento el dólar sólo se ha depreciado un 15% con respecto a su máximo de 2002. En resumen: el declive del dólar aún no ha tocado fondo si se quiere reducir el déficit de cuenta corriente a niveles sostenibles. Lo díficil es prever cuánto terminará cayendo el dólar frente a cada divisa. En gran parte dependerá de cuánto se aprecien frente al dólar las divisas asiáticas, cuyos países juegan un importante papel en el déficit comercial estadounidenses. Cuanto más se aprecien, menos presión alcista habrá sobre el euro. |