Las cartas de crédito le dan la posibilidad al empresario de transferir los compromisos de cobro y pago de una operación de comercio exterior. El importador o comprador de la mercancía es entonces quien solicita la apertura del crédito documentario e instruye al banco emisor sobre las condiciones para llevarlo a cabo. Es el obligado final a pagar, y deberá reembolsar al banco emisor cuantas cantidades o gastos anticipe éste. En el banco emisor recae la obligación principal para con el beneficiario, y el que deberá abrir el crédito documentario a favor de éste. Obra a pedido y bajo las instrucciones del ordenante. Debido a la escasez de divisas reservas en u$s 31.415 millones y a los controles informales que suponen las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI), muchos empresarios comenzaron a utilizar las cartas de crédito en la hipótesis comprobada en los últimos meses de que los bancos enfrentaban menos problemas para conseguir divisas por esa vía que los propios empresarios. Estimaciones del mercado hablan de un sistema que si bien tradicionalmente representaba el 10% del total de las importaciones, en los últimos meses habría experimentado un fuerte crecimiento hasta tocar un peso relativo de entre 20% y 25% del total de importaciones, lo que implicaría una suma cercana a los u$s 1.000 millones mensuales según el promedio registrado en 2014. Ahora, en cambio, el Banco Central dispuso una restricción informal para que esos plazos queden establecidos con anterioridad. En rigor, desde febrero, la entidad monetaria pide con dos meses de anticipación el detalle de todas las cartas de crédito y solicitud de divisas por parte de los bancos.
"Las disposiciones informales del Banco Central y la recomendación que recibimos van a tener como resultado un freno en la salida de divisas, imponiendo plazos mínimos a las cartas de crédito que busquen abrir los importadores", señaló un alto funcionario de Comercio Exterior de un banco de capitales nacionales.
En febrero de este año, y luego de un cerrojo a importadores que duró prácticamente una semana, el Banco Central había informado que liberaría gradualmente el acceso al mercado de cambios por parte de los importadores. Esa decisión se adoptó después de una reunión entre Alejandro Vanoli (a través de videoconferencia); el gerente general del BCRA, Jorge Rodríguez; y el subgerente general de operaciones, Juan Basco, con las autoridades de la Cámara de Importadores. En ese momento, de acuerdo con las estimaciones de la CIRA, se habían frenado adquisiciones de divisas por unos u$s 400 millones, lo que afectó a unas 6000 pequeñas y medianas empresas.
El dato que apuntala el complejo escenario actual es que en esa oportunidad, el Central había afirmado a través de un comunicado de prensa la verificación de "algunas empresas solicitaron a bancos locales la apertura de cartas de crédito de importación de plazos muy cortos e inusuales por montos superiores a las pautas acordadas".

