El euro volvió a marcar un nuevo máximo histórico frente al dólar y llegó a situarse por encima de la cota de 1,35 dólares, después de que los mercados tengan nuevos indicios de que la Administración Bush no tienen ninguna intención de luchar contra la debilidad del billete verde. Además, las cifras de pedidos de bienes duraderos en EE UU actuaron en contra de la divisa estadounidense. La moneda única experimentó ganancias en torno al 0,7% frente al dólar. Las repetidas manifestaciones del presidente de EE UU, George W. Bush, y del secretario de Estado del Tesoro, John Snow, a favor de un dólar fuerte no se han traducido en una reacción del billete verde. Al contrario, el dólar continúa perdiendo terreno y ya se ha situado en las cotas que preveían los expertos. Los analistas comienzan a extender sus pronósticos sobre el dólar, hasta situarlo en el entorno de 1,38 unidades por euro.
Los mercados consideran que EE UU está realmente favoreciendo la debilidad del dólar para que la financiación del elevado déficit comercial y presupuestario sea más llevadera para la primera economía mundial.
Además, las cifras macroeconómicas tampoco acudieron en ayuda del dólar. Los pedidos de bienes duraderos cayeron un 0,8% durante el último mes y provocaron una decepción entre los expertos, que se reflejó en nuevos descensos para la divisa estadounidense.
El yen también experimentó ganancias frente al dólar, más por los síntomas de debilidad del billete verde que por el momento que atraviesa la divisa nipona, que no es el mejor de los últimos meses. Las dudas sobre la evolución de la segunda economía mundial van en aumento y no parece que los responsables de la economía nipona sean capaces de insuflar optimismo.
Después de alcanzar la cota de 1,35 dólares, el euro retrocedió posiciones hasta situarse en el entorno de 1,3485 dólares. Para los próximos días se espera que el dólar siga perdiendo terreno frente a las principales divisas internacionales.