Briones fue convocado el año pasado por Jorge Rodriguez, flamante gerente general del BCRA, cuando Vanoli se decidió a armar el dream-team de la regulación y el control. Además de otorgarle amplios poderes a Rodriguez, Vanoli supervisó la llegada de Briones desde el Palacio de Hacienda, todo un duro que había abandonado un año atrás la autoridad monetaria para asumir como director de Crédito Público con Kicillof y cuya cucarda fue haber negociado junto al ministro el acuerdo con el Club de París.
Consultado al respecto, el Banco Central señaló que Briones ya se encuentra en funciones, algo de lo que dan fe los principales timoneles de las mesas de dinero de la City, que por estos días suelen alabar el buen trato que les dispensa el flamante gerente principal de operaciones de mercado. Una de las lecturas que primó ayer en los bancos fue que Vanoli echa mano de Briones para asegurarse una transición sin sobresaltos en materia cambiaria, pero sobre todo, conciente de que una parte del éxito bien podría condensarse en la reducción de la cotización del blue, ya que eso desalienta la compra de dólar ahorro para después volcarlo en la plaza informal al achicarse la brecha y por ende la ganancia potencial. A la vez, una menor brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo, redunda en una mayor liquidación de las exportaciones, ya que la especulación de un ajuste abrupto en el tipo de cambio pierde vigor. Es en esta línea que la llegada de Briones al puesto del BCRA resulta relevante, ya que se espera en los próximos días la llegada del grueso de la cosecha al mercado cambiario, lo que constituye el momento del año donde el BCRA puede fortalecer las reservas, hoy apenas por encima de los u$s 31.000 millones con la ayuda del swap chino por casi u$s 5.000 millones.

