Contrariamente a lo que parece pensar el ministro Axel Kicillof, para quien los que apostaban a que la emisión fracasaría deben de "estar calentitos", los inversores mostraron su pragmatismo al elegir las acciones bancarias para festejar la llegada de dólares frescos (en lugar de asientos contables) a las reservas.
En este contexto, el índice Merval rebotó 3,5%, pero tras haber acumulado en las cuatro ruedas previas una caída cercana al 7 por ciento.
Lo mejor, como se dijo, pasó por las acciones de los bancos y las petroleras, en una rueda en la que los negocios totalizaron $ 253,8 millones. Tiene lógica. Como a fines de los 90, los bancos vuelven a hacer de la deuda pública su negocio más rentable. Vale recordar que en apenas un mes el Tesoro ya incursionó tres veces en el mercado pagando tasas altas en todos los casos. Y se cree que esto recién empieza.
Los bonos en dólares, en tanto, parecieron reflejar la inquietud que generó el vía libre que Griesa dio a un pedido de NML Ltd., filial del fondo Elliott, para que Deutsche Bank entregue detalles de la emisión concretada anteayer. Por eso no pasó inadvertida la baja de 1,5% en el Bonar 2024, el título emitido en origen para compensar a Repsol por la expropiación de YPF y ampliado anteayer. Pero se estabilizó el Boden 15, tal vez porque el mercado sabe que los dólares captados ayer (aunque se haya dicho otra cosa) se usarán para honrar su pago.ß.

