Por: Ignacio Olivera Doll - Un aluvión de pesos, que se percibe desde hace semanas en el sistema financiero, podría ser la antesala de un escenario de bajas tasas de interés en que el Banco Central se verá forzado a caminar con cuidado para evitar un repunte en los precios y en el dólar.
El temor, compartido ahora en algunas mesas de dinero de los bancos, tiene buena parte de sus fundamentos en señales que ya empezaron a asomar en la economía: por la poca actividad, el crédito crece ya muy por debajo de los depósitos; la tasa de interés que pagan los bancos por los depósitos de las grandes empresas se desinfló levemente y perforó el 20% anual por primera vez en dos meses; y el costo del dinero que las entidades se prestan entre sí a muy corto plazo (el llamado "call money") se desplomó más de 10 puntos porcentuales a lo largo de abril, hasta un mínimo de 13,75%. Por si fuera poco, en este contexto el Banco Central prefirió continuar con un recorte de los rendimientos de las Letras de deuda que licita cada semana, y que se trasladará a todo el sistema financiero en los próximos meses.
El exceso de liquidez hace que el mercado entero aumente hoy la presión hacia una baja en las tasas de interés a poco de que empiece mayo, un mes que, por la mayor compra de dólares del Central, es estacionalmente "alcista" para los precios y el "blue". Y obliga también al Gobierno, por la misma razón, a tomar algunos recaudos. No fue casualidad, por ejemplo, que ayer la petrolera estatal YPF decidiera depositar en el Banco Nación los u$s 900 millones que recibió por su colocación de deuda, en lugar de liquidarlos en el mercado cambiario y venderlos al Banco Central. Desprenderse de ellos hubiera generado inmediatamente una emisión de $ 8.000 millones en un solo día, que solamente hubiera ayudado a incrementar las tensiones sobre el mercado de pesos para los próximos meses. La compañía estatal pareció querer evitar este disgusto y esperar su turno para hacerlo.
¿Por qué no hay, por ahora, ningún indicio de repunte en las cotizaciones del dólar? Por estos días, el Gobierno debió empezar a cuidar a su modo y rudimentariamente las operaciones en el contado con liquidación. Desde una mesa comentaron a este diario que la orden partió de la Comisión Nacional de Valores (CNV) e indicó realizar estos arbitrajes sólo cuando el tipo de cambio implícito no superara los $ 12. Las entidades eligen acatar antes que sentirse expuestas a multas o sanciones. Mientras, una fila de compañías espera su momento, en busca de una contraparte en el exterior que esté dispuesta a no pagar más de aquel precio.
El mismo temor a un exceso de pesos podría dar lugar también a que algunas entidades, en este momento, ya superen el límite para tenencia de dólares que les exige el Central desde la época de Juan Carlos Fábrega (cuando fue reducido al 20% de sus patrimonios). Un ejecutivo calculaba ayer que, por el ingreso de las divisas de las emisiones de deuda del Tesoro y de YPF la semana pasada, habría en las entidades alrededor de u$s 1.800 millones por encima de lo permitido por la normativa del BCRA. Desprenderse de ellos significaría volcar a la economía unos $ 17.000 millones que sólo ayudarían a exacerbar las presiones cambiarias e inflacionarias.
Para peor, a esta abundancia de liquidez contribuyen la caída de la actividad y el hecho de que el crédito bancario esté creciendo hoy a sólo el 20% anual, muy por debajo de la inflación real (30%) y de los niveles de emisión (28%). La dinámica se revirtió respecto del año pasado: hoy los préstamos se expanden por debajo de los depósitos, que crecen al 28% anual, y generan un colchón de pesos que los bancos deben decidir si destinan a Letras o a pases del Central. Por la enorme diferencia de tasas entre ambas, las entidades eligen la primera opción y participar en las licitaciones de deuda del organismo. Es lo que explica que en cada semana Alejandro Vanoli se dé el lujo de rechazar hasta $ 3.000 millones en ofertas, o de bajar los retornos que paga por aceptarlas, y que el Gobierno encuentre mercado para financiarse con bonos a mediano plazo. Hay pesos de sobra, al menos por ahora, y en los bancos prefieren mirarlos con cuidado. |