Por Jorge Oviedo - Cristina Kirchner y sus seguidores dicen repudiar las relaciones privilegiadas con los Estados Unidos que instauró el menemismo, que desfachatadamente el entonces canciller Guido Di Tella calificó de "carnales", por lo que implicaban en cuanto a cercanía y profundidad.
Además, la buena relación con los Estados Unidos facilitaba la llegada de inversiones y de préstamos financieros que permitían capear la crisis de fuga de capitales y colapso de la infraestructura que vivía el país. El esquema creaba también un déficit comercial crónico con los Estados Unidos.
Cristina Kirchner dice haber cambiado de paradigma, haber comprendido mejor que nadie "el nuevo mundo", y se alineó con China y con Rusia.
Otra vez el discurso político disfraza la necesidad de astucia o perspicacia. El kirchnerismo-cristinismo, a punto de cumplir doce años en el poder, no ha logrado -pese a que lo anunció y lo repite cada vez que puede- sacar al país del default.
Después de años de porfiar y de evitar acuerdos cuando se podrían haber obtenido mejores condiciones, se llegó al extremo de una rendición poco menos que incondicional, con el acuerdo más desventajoso de la Historia con el Club de París.
La batalla con los holdouts en la justicia de Nueva York se ha estirado innecesariamente y genera costos enormes. Los millonarios honorarios de los abogados que defienden al Gobierno en los tribunales norteamericanos son un dato significativo, aunque no el más importante.
Para poder hacer algo razonable con los ferrocarriles en los últimos años de gestión, se acudió a China. Luego de desperdiciar millones en comprar chatarra, que hoy es parte de la contaminación de terrenos ferroviarios, en medio de procesos oscurísimos y que aún se investigan en Tribunales.
Pero los acuerdos con China y con Rusia pueden ser más costosos incluso que lo que hasta ahora se ha visto.
El economista Jorge Todesca acaba de señalarlo en el último informe de su consultora, Finsoport.
Déficit de divisas
"El volumen del intercambio comercial [exportaciones más importaciones] entre la Argentina y China se incrementó desde US$ 1400 millones en 2002 hasta US$ 17.000 millones en 2011, aunque se ha estancado en el último trienio. Por su parte, el intercambio comercial entre la Argentina y Rusia pasó de sólo US$ 230 millones en 2002 a US$ 2500 millones en 2013".
Pero aclara que "desde el punto de la obtención de divisas, los intercambios comerciales con China y con Rusia han sido deficitarios en los últimos años, por lo que una profundización de esos vínculos incluso podría acentuar ambos resultados negativos".
Es decir, la Argentina está consiguiendo fondos que la ayudan a hacer el roll over (refinanciación o, como le dicen en el barrio, bicicleta) de la deuda y se endeuda para financiar inversiones. A cambio, importa mucho más y crece el rojo de la balanza comercial bilateral.
¿Por qué estas relaciones no serán carnales? Es nada más que una diferencia de rótulo, pero vistas desde los números no podrían parecerse más.
Mientras tanto, la relación con Brasil languidece. Como lo señala Todesca: "El comercio declina sin que exista ninguna iniciativa de reversión de esa tendencia. El volumen ha estado estancado en torno de US$ 30.000 millones anuales (exportaciones más importaciones) entre 2008 y 2014".
Los problemas por los permisos de importación y la falta de autorizaciones para los pagos de las compras ya realizadas son crecientes y afectan gravemente, entre otras, a la industria automotriz local.
El Mercosur se apaga, aunque los presidentes parecen llevarse cada vez mejor. Si el grupo fuera sólido y estuviera geopolíticamente bien encaminado, ¿habrían China o Rusia negociado país por país? ¿O habrían tenido que hacerlo con un bloque que les podría haber arrancado más concesiones?
Cuando Néstor Kirchner y Hugo Chávez insultaron en público y a los gritos a George W. Bush y dieron por sepultado el ALCA, destruyeron también la posibilidad de que Washington se viera obligado a negociar con toda la región, con la "Patria Grande", en vez de hacerlo uno por uno e imponer en todos los casos su mayor poderío.
A Bush lo insultaron delante de las cámaras, pero la ciudad con incendios y múltiples daños de manifestantes chavistas fue Mar del Plata, no una norteamericana..

