Por EUGENIA BENEDETTI - Por primera vez en mucho tiempo, la Nación cerrará con un superávit primario (ingresos menos egresos fiscales, antes del pago de intereses de la deuda) superabundante, que aún después de aumentos y asignaciones parciales de gasto, le dejará un ahorro neto de 4.000 millones de pesos que podrá usar a su antojo durante 2005.
Aliviado por los menores pagos de intereses y el abultado excedente primario, cercano al 4% del PIB para el Sector Público Nacional y al 6% para el consolidado de Nación y Provincias, el Gobierno tendrá a mano este dinero como un financiamiento de caja del que podrá disponer libremente en el medio de una año electoral, más amparado que nunca por los superpoderes que le brindó, pese a algunos cuestionamientos opositores, la mayoría justicialista en el Congreso.
Asimismo, si bien la Ley de Responsabilidad Fiscal que comenzará a regir a partir de 2005 impide el incremento de los gastos por encima de la expansión del PIB nominal, su texto nada dice sobre la utilización del superávit excedente, por lo que entre los economistas existe el temor de que su utilización contribuya a una utilización procíclica del gasto, alentado por la continuidad del crecimiento de la economía.
En los primeros once meses de 2004 la recaudación acumulada fue de $ 90.300 millones, muy superior a los $ 79.417 millones incluidos en el Presupuesto 2004.
En la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) aseguran que los ingresos de diciembre sumarán unos $ 5.000 millones adicionales al resultado global, que estará así en el entorno de los 95.000 millones de pesos.
Margen para gastar
Lo concreto es que el fuerte aumento de la recaudación tributaria dejó espacio para una expansión del gasto por encima de los $ 59.712 millones inicialmente presupuestados. El crédito vigente creció 14% y ascendió a $ 68.369 millones. El 77% del aumento, de $ 6.654 millones, se instrumentó a través de dos Decretos de Necesidad y Urgencia. El primero, en julio pasado, destinó $ 4.276 millones a la crisis energética, aumento de las jubilaciones mínimas y sueldos a empleados públicos y docentes universitarios, Fondo de Incentivo Docente, y evitar emisión de nueva deuda. El segundo, en diciembre de 2004, incrementó las partidas presupuestarias en $ 2.381 millones, para mayores asignaciones familiares y pagos a jubilados y pensionados. Finalmente, otros $ 2.003 millones, correspondieron a incrementos en los Recursos Propios y con Afectación Específica.
A pesar de estos aumentos, los gastos continuaron creciendo a tasas inferiores a los recursos, convalidando el excedente fiscal. Fue así que entre enero y noviembre de este año el Sector Público Nacional acumuló un resultado primario de $ 19.424 millones. que representan el 4,6% del PBI.
Luego de computar el rojo previsto para diciembre por los aumentos anunciados y la postergación de vencimientos de Ganancias, el secretario de Hacienda, Carlos Mosse, anticipó que el superávit primario del Sector Público Nacional cerrará 2004 en torno al 4% del PIB, que suponen unos $ 17.000 millones, muy por encima del 2,4% acordado con el Fondo Monetario Internacional, y de casi 6% del PIB en el consolidado.
Por último, el superávit primario, que excluye el pago de intereses, se extiende al resultado financiero. Esto tiene que ver con que, como no se resolvió la reestructuración de la deuda, los pagos por intereses que se habían programado son muchísimo mayores a los ejecutados. De este modo, previendo un pago de intereses apenas menor a los $ 6.000 millones, en torno al 1,4% del PIB, el resultado finaciero podría ser cercano a los $ 13.000 millones en 2004, un saldo inédito en la historia fiscal de la Argentina.
Hasta para el capital
Aun más, "luego de luego de computar las amortizaciones de capital, se espera que a fin de año el ahorro neto del Sector Público Nacional se ubique entre los $ 4.000 y 5.000 millones", estimó Laura Malajovich, del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec).
"Ese dinero quedará en el Tesoro Nacional opera como un financiamiento de caja", advirtió por su parte el economista Gerardo Uña y "esto es bastante complicado si se analiza desde la economía política", aseguró.
Este "excedente" lo es en sentido casi irrestricto. Se trata de recursos sobre los que el Ejecutivo no tiene que rendir cuentas. Por eso, genera temores respecto de un aumento discrecional del gasto. Debe tenerse en cuenta que 2005 será un año dominado por un contexto electoral, donde se realizarán comicios para elegir legisladores nacionales, provinciales y municipales.
El temor entre los analistas es que el Gobierno aproveche estos recursos disponibles para destinarlos a remediar algunos de los problemas sociales que se acentuaron durante la reciente crisis pero que, sin embargo, quedaron relegados en la agenda del Gobierno como consecuencia del freno que se le puso al gasto para mejorar la situación fiscal.
En este sentido, no sólo preocupa el hecho de que el Presupuesto 2005 se haya aprobado con los superpoderes que le permiten al Ejecutivo disponer de los gastos sin algunas de las limitaciones que impone la Ley de Responsabilidad Fiscal. Además, se incluyen los cerca de 4.000 millones que están excluidos de la ley de Presupuesto y que el Gobierno podre usar con a libre discreción, amparado en los superpoderes.