Por Javier Blanco - Los analistas y operadores comenzaron ayer una discusión que se extenderá por algunas semanas más: ¿llegó al fin el tiempo de una corrección para Wall Street? El debate se disparó luego de que Janet Yellen, jefa de la Reserva Federal de Estados Unidos, dijera que los precios de las acciones en Wall Street ya están "bastante altos" y alertara sobre los riesgos que eso supone para la estabilidad financiera de ese mercado, aunque tras aclarar que aún no percibe señales de "burbujas". Yellen sorprendió con estas declaraciones en el marco de una charla con su colega del FMI, Christine Lagarde. Tal vez por esto el mensaje se leyó en los mercados como toda una advertencia, consolidando el sesgo bajista que, desde la rueda anterior, había ganado a la Bolsa de Nueva York. Los dichos de Yellen impulsaron una especie de baño de realismo entre los inversores que, hasta ahora, hacían caso omiso del elevado nivel alcanzado por algunos papeles, en especial, los del sector tecnológico. Vale recordar que hay especies como Twitter o Netflix, cuyos precios actuales suponen un PER (price earning ratios) mayor a 50 años, cuando el promedio histórico en esa plaza no supera los 20 años. El PER indica el número de veces que el beneficio anual obtenido por una empresa está comprendido en el precio de mercado de su papel. Lo paradójico del "baño de realismo" fue que terminó afectando más a las plazas emergentes. En este contexto hay que leer la pérdida del 2,3% con que cerró ayer el Merval porteño, tras una rueda en la que parecía que contaba con la debilidad global del dólar (-1%) y la renovada fortaleza del crudo ( 1% y nuevo máximo anual) como trampolín para dar un nuevo salto. |