Los inversores recompraron posiciones en deuda argentina, borrando parte de los descensos que despertó la última embestida buitre. El papel en el radar de los holdouts, el Bonar 2024, logró ayer una mejora del 0,46% en Buenos Aires, que se suma a otra de casi el 1% en el mercado neoyorquino.
Por el lado de las emisiones más líquidas, el Bonar X consiguió un beneficio del 0,60%, mientras que el Boden 2015 perdió un 0,21%. El resto de la curva tuvo un desempeño dispar: entre las series bajo legislación nacional, el Par ganó un leve 0,45%, que contrasta con un rojo del 0,63% en el Discount. Asimismo, los bonos ley NY treparon hasta un 1,56%.
Al otro lado del espectro, la Bolsa porteña revirtió su tendencia alcista a minutos del cierre y padeció un repliegue del 0,37% hasta las 12.192,15 unidades. En un mercado apagado, donde se negociaron
$ 136 millones, la peor parte se la llevó Com. del Plata (-2,58%), YPF (-2,02%) y Edenor (-1,98%).
"Persiste la indefinición en torno a la tendencia de mediano plazo para los papeles privados", consignó en su informe diario Eduardo Fernández, analista de Rava Bursátil. "Es que la falta de noticias de fuste, la relativa tranquilidad del dólar, los discretos balances del primer trimestre de 2015, el ataque judicial de los fondos buitre sobre los bonos con legislación local, conspiran contra la toma de posiciones en activos de riesgos".
Por su parte, la franja cambiaria parece haber encontrado un recorrido firme: los exportadores siguen liquidando a un ritmo de u$s 120 millones diarios, engrosando el volumen operativo hasta los u$s 260 millones, de los cuales u$s 45 millones fueron aspirados por la autoridad monetaria.
El billete norteamericano anotó en tanto un avance de tres milésimas hasta los $ 8,943, en una jornada con mucho ruido proveniente del Rofex. La plaza rosarina transó u$s 450 millones, registrando aumentos en todas las posiciones, un comportamiento extraño para un segmento estrictamente controlado por las manos oficiales. Desde septiembre en adelante se notaron incremento de hasta tres centavos, con especial atención en los contratos al mes de marzo, que finalizaron en los $ 11,225.
En el caso del tipo de cambio implícito, contado con liquidación sumó un centavo, a $ 11,97, mientras que el "MEP" trepó otro centavo, a $ 11,72.
A su vez, el "blue" demuestra más consistencia con el paso de los días, mientras se diluye el impacto de las compras autorizadas por la AFIP. Cabe mencionar, además, que el BCRA expandió $ 2.100 millones en su licitación semanal de Lebac, extendiendo la baja de los tipos de interés, siempre un aliciente para desvelar al billete azul. De manera que no sorprende el rebote de 6 centavos, a $ 12,59, que consiguió la divisa en las cuevas porteñas.
En los mercados internacionales, la debilidad económica retornó al centro de la escena, luego de que una serie de informes evidenciara que la recuperación está lejos de ser una realidad en ambas orillas del Atlántico. Todo comenzó con un endeble crecimiento del 1,1% en el producto alemán, seguido unas horas más tarde por un repunte de apenas el 0,2% en las ventas minoristas de EE.UU.
Los recintos bursátiles soportaron la ola pesimista sin sobresaltos, con la excepción de la Bolsa de Fráncfort (-1,05%). La atención migró después hacia la deuda soberana: es que el rendimiento del bono teutón a 30 años asentó un repentino salto del 4% para ubicarse en torno al 1,40% anual. Y el euro no tardó en acusar recibo, acercándose progresivamente hasta los u$s 1,14. |