Sólo el cierre del mercado pudo detener la hemorragia del Merval. La Bolsa porteña venía exhibiendo síntomas de cansancio, en una plaza saturada ante la ausencia de compradores, lo que se tradujo en una fuerte retracción en los negocios.
Pero incluso con el paro bancario mediante se transaron unos $ 174 millones en la rueda, el cuarto registro más importante en el mes de mayo, mientras los inversores nacionales se apuraban para desarmar posiciones en renta variable.
El panel líder terminó de esta manera con un severo ajuste del 5,42%, hasta las 10.838,14unidades, agobiado por la mala performance de las acciones de Petrobras ( 8,34%), Aluar (-8,14%) y Comercial del Plata (-6,77%).
La política fue el principal driver de la recaída. Preocupa la continuidad de Axel Kicillof en un eventual gobierno sciolista, una inquietud que creció luego de que el candidato defendiera el modelo económico vigente frente a la conducción de la UIA.
El mercado sintió además el deterioro del petróleo, con un barril WTI que cedió un 2,82% hasta los u$s 58,03, arrastrado una vez más por la apreciación del dólar. Fue un hueso duro de roer para los ADR argentinos: los títulos de Tenaris perdieron un 3,72% en la sesión, mientras que los de YPF lo hicieron en un 3,57%, pese al hallazgo de un yacimiento en Rio Negro.
Y la frutilla del postre fue el pobre desempeño de los mercados de referencia, teñidos de rojo en ambas orillas del Atlántico. El ajuste de tasas de la Fed parece estar a la vuelta de la esquina, allanando el camino para el regreso del "superdólar". Por ejemplo, el euro operó apenas por encima de los u$s 1,085, mientras que el billete verde retorno hasta los 3,15 reales en Brasil.
Un dólar fuerte conspira contra los márgenes de las compañías multinacionales, que arrastraron en un 1,03% al selectivo S&P 500 en Wall Street. Europa debería festejar este movimiento cambiario debido a su impronta exportadora, pero la inestabilidad en la periferia del continente aplacó los ánimos. Así, la Bolsa de Fráncfort bajó un 1,61% en la jornada.
Los bonos tampoco se escaparon del contexto bajista. Con un 60% de los negocios que acostumbran, las emisiones más líquidas lideraron el desgaste: el Bonar 2024 cayó un 1,35%; el Boden 2015, un 1,14% y el Bonar X, otro 1,05%. El único consuelo fue el repunte del Bonar 2018, que paga cupón el próximo viernes, despegándose de la tendencia con una suba del 3,59%.
Por el lado de las series del canje, la deuda bajo legislación local se vio más afectada: el Discount cedió un 0,82%, en tanto que el Par lo hizo en un 1,98%. El Global 2017, sujeto a jurisdicción extrajera, sobresalió asimismo con un desplome del 1,10%. En otros segmentos, los bonos en pesos atados a la inflación perdieron hasta un 2,71%, al tiempo que los cupones PBI en dólares padecieron un revés cercano al 1,80%.
En el mercado de cambios, el paro bancario tuvo una alta incidencia, puesto que la autoridad monetaria terminó la sesión con un saldo neutro. El dólar no se movió de los parámetros habituales, con un avance de medio centavo hasta los $ 8,980. Pero no todo fue color de rosa para el BCRA: las reservas anotaron una caída de u$s 79 millones hasta los u$s 33.791 millones.
A su vez, los circuitos informales registraron negocios esporádicos por la huelga, en una jornada en la cual el billete azul logró un ascenso de 7 centavos, hasta los $ 12,72. Con respecto al tipo de cambio implícito, el contado con liquidación disminuyó 14 centavos, a $ 11,70, mientras que el "MEP" lo hizo en 10 centavos, a $ 11,52. |