Por: Carlos Burgueño - El Gobierno argentino giró ayer unos u$s 683 millones y cumplió ayer en tiempo y forma con el segundo pago al Club de París. El primero había sido el 29 de julio del año pasado, cuando el ministro de Economía, Axel Kicillof, envió unos u$s 642 millones. En aquellos días la operación sirvió para garantizarles a los países acreedores de la Argentina, las intenciones del Gobierno de ser considerado un "buen pagador"; a horas de comenzar agosto de 2014, cuando el país cayó en "default técnico" por no haber cumplido (por orden del juez de Nueva York Thomas Griesa) con el pago de unos u$s 539 millones correspondientes a los intereses del Discount. Este segundo pago se concreta con menos presión financiera internacional que el del año pasado, y representa el último en su categoría que realizará el Gobierno de Cristina de Kirchner. Igualmente, el vencimiento más importante del año, será el 3 de octubre de este año, cuando el Gobierno deba pagar unos 6.300 millones de dólares del vencimiento del Boden 2015.
El pago de ayer al Club de París responde a la obligación de cancelar la segunda cuota, según el acuerdo firmado en mayo del año pasado con los países acreedores del organismo. Como en el primer pago de junio del año pasado, el Gobierno apeló a las reservas del Banco Central, en ese momento bajo la dirección de Juan Carlos Fábrega. El acuerdo firmado en París contemplaba el reconocimiento de una deuda con intereses de unos u$s 9.690 millones, de los cuales u$s 4.955 son de capital, u$s 1.102 de intereses y u$s 3.633 de punitorios. El primer pago fue el del año pasado y, hacia delante, la deuda deberá liquidarse en 5 años que podrían extenderse a 7 si el país cumple en tiempo y forma con los compromisos durante los primeros cuatro períodos.
El acuerdo con los Estados acreedores se firmó en París en mayo de 2014 luego de 48 horas corridas de negociaciones entre el ministro de Economía, Axel Kicillof, y los representantes de los 20 países que integran el organismo. De estos, el país le debía dinero a 17 Estados, comenzando por Alemania y Japón con un 37,37% y el 22,34% respectivamente; seguidos por Holanda (7,98%), España (6,68%), Italia (6,29%), EE.UU. (6,28%), Suiza (5,31%), Francia (3,62%) y Canadá (2,02%). Hubo que firmar luego acuerdos particulares con cada Estado, algunos de los que aún quedan pendientes. La gran "victoria" del Gobierno en aquellas jornadas negociadoras de París, es que se logró que en el acuerdo con el organismo financiero no se incluyera la participación obligatoria del Fondo Monetario Internacional (FMI), una condición imprescindible según las órdenes que Cristina de Kirchner le había dado a Kicillof al partir de Buenos Aires. Los Estados acreedores le habían asegurado al ministro que sólo con la participación del organismo financiero que dirige Christine Lagarde, el acuerdo sería firmado sin mayores negociaciones, con plazos de hasta 10 años y con quitas en los intereses y punitorios adeudados. Como contrapartida se le aseguraba a la Argentina que sin el FMI, sólo se aceptaría un pago al contado o en 12 meses de plazo. Alemania y Japón, los principales acreedores eran los principales defensores de esta postura. Lentamente, al pasar las horas de la negociación, estos Estados fueron flexibilizando su posición y aceptaron la ausencia del FMI y la extensión del plazo en un plan de hasta cinco años. En lo que fueron inflexibles es en la aplicación de la totalidad de los intereses y los punitorios. |