Por Silvia Stang - Ser conscientes de la realidad social, sentir las carencias y actuar con la convicción de que es urgente y posible producir una mejora. Son muchas las personas que, en su actividad diaria se proponen crear valor no sólo económico, sino también social y ambiental. Para potenciar los emprendimientos de ese tipo, que mejoren la calidad de vida, la nacion lanzó junto a las organizaciones Socialab, Ashoka, Fundación Avina y Sistema B, la plataforma #101 Soluciones. ¿La idea? Generar, desde una modalidad participativa y abierta, propuestas de políticas públicas. La iniciativa es una oportunidad para pensar en qué tipo de economía nos queremos mover y qué aportamos o no para concretar ese deseo. A continuación, la visión que sobre "una nueva economía" (más inclusiva, más humana y bien consciente de sus efectos) tienen diez de las personas que fueron convocadas al evento de presentación de www.101soluciones.org. "Soy un convencido de que la economía debería estar al servicio de las personas y no al revés; y si de utopías se trata, pienso que debería estar al servicio de la vida en todas sus formas; me conmueve caminar juntos en un "nuevo sentido", dice Pablo Benavides, de la consultora Thinking Partner, que se propone ayudar a repensar el vínculo con el consumo y las marcas, para "una vida más plena, en la que la variable económica no sea la única". "Una economía más humana es la que genera valor económico y social sin descuidar el medioambiente; es necesario replantear las formas de producción y consumo y en ello el rol del consumidor y de las empresas es clave", define Florencia Salvi, gerente de Sustentabilidad de Amcham, la cámara de comercio de Estados Unidos en la Argentina, quien cuenta que su tarea allí es "inspirar a que se adopte un modelo de negocios que incluya a las personas, el planeta y las ganancias." "Dar más visibilidad y valor a las personas que están detrás de los productos y servicios" es la premisa de estas actividades, según la visión de Nicolás Cludius, fundador de Onda Orgánica, un emprendimiento textil certificado como empresa B (son firmas que les dan a sus resultados sociales y ambientales tanta importancia como a los económicos). "Nuestra motivación es ser parte de un movimiento que va hacia una mejor calidad de vida", agrega. "Entender que el rol de las empresas es aportar valor al mundo y no sólo a sus dueños y que el fin último no es la rentabilidad económica", responde respecto de qué entiende por una economía más humana Álvaro Bronstein, gerente general en la Argentina de Emprediem, empresa B que, con diferentes acciones, ayuda a desarrollar emprendimientos con impacto social. "Que satisfaga las necesidades de progreso de toda la sociedad", define como condición de una economía inclusiva Constanza Gorleri, gerente de Responsabilidad Social del Banco Galicia. Y agrega: "Me motiva ser parte de un banco que genera propuestas innovadoras y creativas y destaco el financiamiento de emprendimientos con alto impacto social y ambiental". "Una economía más humana es aquella en donde no haya personas en situación de pobreza ni marginalidad, en donde no haya ciudadanos de segunda y estemos todos incluidos", sostiene Juan Sicardi, presidente de la Asociación Civil Contribuir al Desarrollo al Desarrollo Local, que pone en marcha programas para el fin enunciado en su propio nombre. "Que nadie sea desechable, que lo escaso puesto en común se multiplique, se potencie; que el fin último no sea el lucro, la producción o el consumo, sino el cuidado de la vida en sentido amplio: el buen vivir y el cuidado del medio ambiente y de las generaciones futuras", es la visión sobre una nueva economía aportada por Valeria Fernández Saavedra, que desde la ONG De Puertas Abiertas desarrolla un programa de bancos comunales para personas que están en situación de pobreza. "Mejorar la vida de las personas desde la equidad, la autonomía y el respeto" es una consigna básica, según Cristian Manzur, presidente de la Asociación Civil Fortalecer Misiones, que entre sus actividades tiene un plan de microfinanzas. "Me motiva ser parte de la construcción de una nueva economía y poder -o intentar- dejar este mundo un poquito mejor que como lo recibí." "Cada vez que la conveniencia se pone por encima de la convicción las personas deterioramos nuestros universos, si se negocian los valores para obtener un rédito de corto plazo", reflexiona Fernando Passarelli, coordinador del Programa Valor de la AMIA, que incentiva a las empresas a colaborar para el desarrollo sustentable de sus proveedores. "La economía debe servir al hombre", sentencia. "Tender puentes y crear alianzas basadas en la confianza, el compromiso y la búsqueda de calidad: eso es una economía más humana -afirma Raúl Lucero, de la Asociación Civil Andar, que desde su granja ofrece oportunidades laborales a personas con discapacidad-. Me motiva superar las barreras excluyentes y despertar inquietudes, sueños, esperanzas, ideas y propuestas para garantizar medios de vida dignos para todas las personas.". |