Por Silvia Pisani - WASHINGTON.- Fue el mismo discurso pero con cambio de actores. El Fondo Monetario Internacional (FMI) reiteró su pronóstico de recesión para la Argentina, a la que incluyó en un llamado regional a "realizar reformas estructurales "para no poner en riesgo los progresos que se hayan logrado, sobre todo, en el terreno de la distribución". En un severo llamado, el número dos de la entidad, David Lipton, insistió en que los desafíos que enfrenta la región "no son triviales" y que, ante el cambio de escenario, se hace cada vez más imperioso que los gobiernos "tomen la decisión correctas" y no se dejen tentar por facilismos. Todo ello ocurrió en un seminario específico sobre la región en el que, esta vez, la voz de nuestro país no la aportó el ministro de Economía, Axel Kicillof, sino el ex jefe del Banco Central, Mario Blejer que, de paso, hizo un poco de campaña en favor de Daniel Scioli, a quien asesora en cuestiones económicas. A Blejer le tocó poner pecho a los cuestionamientos de economistas como Teresa Ter Minassian, ex integrante de misiones del Fondo a nuestro país, o de Charles Collyns, ex directivo del Tesoro y, hoy, del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por su sigla en inglés), con sede en esta ciudad. Cada uno a su manera previno sobre las "serias vulnerabilidades" en la economía argentina y la necesidad de hacer "cambios de fondo" si se pretende revertir el decrecimiento y lograr que alguien invierta. "Se exagera cuando se critica a la Argentina", arrancó Blejer. Sí admitió la necesidad de "correcciones", pero agregó que no era necesario "ningún ajuste drástico" para subsanar lo que no anda bien. Blejer aceptó que hay "un déficit absoluto" de inversión. "No la hay de ningún tipo. Ni pública ni privada, ni local ni extranjera" y que ese es el principal desafío que espera a quien asuma el gobierno después de las elecciones. "Yo creo que cualquiera de los candidatos que están ahora en danza podrá atender esa situación y generar confianza. Pero, por supuesto, lo hará mejor el que yo defiendo", dijo, al traer la campaña al seno del Fondo. Si bien se diferenció del discurso del Fondo, lo hizo sin enfrentamientos y hasta con una cuota de humor. "Ustedes no lo saben, pero los inversores están enamorados de la Argentina y no hay forma de que le entren las malas noticias", aseguró. Comparó esa situación con la de quien pretendiera decirle a un novio que su prometida es fea. "Nadie quiere oír eso en un casamiento", ironizó. Por lo demás, invitó a no prestar mucha atención a la retórica crítica que llega desde nuestro país. "Estamos en campaña y en campaña se dice cualquier cosa", justificó. Fuegos artificialesEn un panel que presidió el responsable para América latina del Fondo, Alejandro Werner, el economista admitió que, después de las elecciones, habrá seguramente "algunos fuegos de artificio y algunas correcciones" en el terreno económico. "Pero nada drástico." El argumento generó sus reparos. "La Argentina se la ve difícil para atraer inversiones y, venga quien venga, después de las elecciones habrá ajuste", dijo Collyns. El cruce fue parte de una jornada de análisis sobre la situación de América latina que el Fondo organizó como parte de los preparativos para su próxima asamblea anual, que tendrá lugar en octubre en Perú. En un principio estaba previsto que participara su directora gerente, Christine Lagarde, pero a último momento se excusó y se quedó en París, la ciudad en la que nació hace 59 años. En abril pasado, el FMI anticipó una caída de 0,3% en el PBI de nuestro país para este año, junto con una recomendación en favor de devaluar el peso y aplicar una política de mayor austeridad |