En la tradicional entrega de “El economista del mes”, en esta oportunidad el análisis de la coyuntura y de las perspectivas económicas estuvo a cargo de Miguel Kiguel, quien cree que el próximo Gobierno tiene que aplicar un shock para determinadas cuestiones (cepo) y gradualismo para otras (tarifas). El director ejecutivo de EconViews advirtió que hay un riesgo de aceleración de la deuda en default en 2016. Sobre el déficit fiscal, dijo que está en niveles “insostenibles”. 1 Actividad económica
El año pasado fue muy complicado para el nivel de actividad, más que nada por la devaluación, por la incertidumbre que generó y por la escapada del "blue", que tuvo una brecha muy alta. Este año, el hecho de que se ha frenado el "blue", que está bastante controlado ayudó a dar más tranquilidad. La confianza del consumidor está muy fuerte este año, que si bien no se ve reflejado en números de consumo, sí creo que hay un pequeño rebote en el nivel de actividad, sin que sea algo espectacular. El sector automotor está muy afectado por varias razones. Primero, por el tema de las importaciones: hay claras restricciones a importar, que hace que falten partes y se demore el proceso productivo. Segundo, Brasil, que es un tema que lo afecta fuerte, porque el producto va a caer en el 1,5% y el 2% y es el principal mercado de exportación de autos. Tercero, los impuestos a la alta gama. Creo que este año el PBI va a crecer medio punto, con mucha suerte podría crecer el 1%, sobre todo después de que el año pasado cayó dos puntos.
2 Déficit fiscal
El déficit fiscal está en niveles insostenibles, no hay plata para financiarlo. Este año va a estar entre 6 y 7 puntos del PBI y no alcanza. Son u$s 35.000 millones. El BCRA tiene esos dólares para financiar, entonces va a haber que reducirlo y este ajuste puede llevar a una caída en el producto. Puede haber algún tipo de caída de la actividad al principio del año que, teóricamente, si las cosas se hacen bien, debería arrancar rápidamente a revertirse, podría haber un rebote muy fuerte en la economía y apuntar a una segunda mitad de 2016 muy buena. La pregunta es si hay que ir rápido o despacio en arreglar los problemas. Mi opinión: hay que ir rápido en algunas cosas y despacio en otras. Tiene que ser una mezcla de gradualismo y shock. Los aspectos de la economía que están verdaderamente trabando el crecimiento, como el cepo, como el tipo de cambio, como la deuda, hay que arreglarlos rápido, porque tiene una recompensa muy grande, muy rápida y muy fuerte. Eliminar el cepo y realmente buscar una salida que sea razonable para la Argentina con los holdouts es lo que hace que empiecen a inundar con capitales. Al eliminar el cepo, el público no tiene miedo a salir y va a entrar, y hay mucha plata esperando en la gatera para hacerlo. Arreglar el tema de la deuda hace que baje el riesgo-país y hace accesible el crédito para las corporaciones, para la provincia y para la Nación. Se te permite financiarte a tasas razonables. En eso, hay que tratar de ir rápido. Para arreglar el déficit fiscal y las tarifas habrá que ir a su debido tiempo; en tiempos políticos y económicos, para no afectar el consumo. Sobre todo, si va a entrar plata por la fuente externa, creo que eso puede ir más lento. Nadie está pensando en abrir la economía ni resolver los problemas estructurales de la Argentina en 24 horas, pero creo que hay que ir rápido.
3 Aceleración de la deuda en default
Hay un riesgo. Hasta ahora no ha pasado, no ha habido aceleración, en parte porque los bonistas están lidiando con un Gobierno que no va a arreglar. Además viene un nuevo Gobierno que puede resolver el tema rápidamente, con lo cual cobrarían, y por último es operativamente complejo pedir acelerar los pagos. Hay que hacer notificaciones, poner abogados, es un proceso que puede llevar muchos meses, y si en el medio la Argentina arregla, se quedaron sin el pan y sin la torta, van a haber gastado plata que no tuvo mucho sentido.
4 Atraso cambiario
Hay atraso cambiario, pero comparado con los peores atrasos de la historia argentina, que fueron la "tablita" y la convertibilidad, no está en la misma dimensión. Es mucho más pequeño y es más manejable que esos dos. Además, no le tengo tanto miedo a la corrección del atraso cambiario como otras veces en la Argentina por varias razones. Primero, cuando miro cómo corrigió la tasa cambiaria Brasil, que dejó flotar el tipo de cambio, y veo qué impacto tuvo en la inflación, el ajuste del casi 30-40% del tipo de cambio tuvo efecto de prácticamente 0. Los países, incluso Uruguay, que es un país organizado, han venido corrigiendo el atraso sin mucho impacto sobre la inflación. Creo que si se hacen bien las cosas el impacto inflacionario podría ser perfectamente controlable. Hay que hacer una mezcla de medidas, sobre todo monetarias; tratar por un tiempo una política monetaria un poco más restrictiva para que sea un "pass through" menor de precios. Y segundo, creo que hay que armar un consejo económico y social donde estén las empresas, los sindicatos, el Estado, y de alguna forma lograr moderación tanto en las subas de precios como de salarios. Esto, a diferencia de otras veces, sería más un sinceramiento que una devaluación.
5 Precios de bonos y acciones
Los papeles tuvieron un rally muy fuerte en la expectativa de que un nuevo Gobierno iba a arreglar los problemas muy rápido. Creo que el mercado está empezando a darse cuenta de que arreglar los problemas no es tan fácil como parecía, independientemente de quiénes son los candidatos o quiénes puedan ser los ministros de Economía. El tema es que la situación está más compleja de lo que se pensaba. La herencia es más pesada, para déficit fiscal nadie pensaba en 7 puntos de producto para este año, ni tampoco se esperaba tanto atraso cambiario este año. Con lo cual el próximo Gobierno va a tener un desafío importante y el mercado está empezando a darse cuenta de que no va a ser tan fácil, no es que no se va a hacer, pero que puede llevar más tiempo de lo que se pensaba, y además hay cierta duda de cuánto va a ser de continuidad, de cambio. Tiene que ver más con el tiempo que va a llevar hacer los cambios, no tanto en si se va a cambiar o no, porque al final, cuando te quedaste sin nafta, tenés que ponerle nafta. El mercado se puso un poquito más nervioso con eso y sigue siendo muy optimista con la Argentina a mediano plazo. Acá van a tener que hacer un ajuste. Yo lo llamo sinceramiento, porque la verdad es que hay muchos desajustes. Hay que encarrilar la economía para que vuelva a crecer. Hay muy poca deuda, en ese sentido el hecho de que las empresas, los individuos, el Gobierno no esté apalancado te da la posibilidad de que éste puede ser el primer ajuste con plata. El resto son ajustes sin plata, con lo cual son ajustes dolorosos. Pero hacer ajuste teniendo plata es más fácil.
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