"Lo peor que le puede pasar a un cambista de la periferia que descarga
los dólares comprados o vendidos en la City es llamar y que le digan que la
jornada se acorta. Genera una recompra obligatoria que puede generar estampida.
Si el microcentro sigue así, supera $ 13 rápido en estos días. Es una muestra
más de cómo el intervencionismo callejero de los reguladores les juega en contra
en un mercado tan atomizado", describen en las mesas.
Otro de los factores del alza en el precio es que, al ser mitad de mes,
el puré (comprar en el formal para revender en el informal) estuvo flojo. Los
que compraron dólar ahorro o no venden, o están comenzando a ahorrar, o hay
miedo a la AFIP, por las 75.000 intimaciones.
Los brokers atribuyen la suba del blue al alza en el contado con liqui,
que subió 20 centavos a $ 12,10, y es una suerte de hermano mayor del paralelo.
Según explican, hay una automotriz que empuja al CCL por arriba de $ 12, al
comprar bonos para girar utilidades y deuda financiera.
En tanto, los cambistas se están cuidando, y mucho, de los topos, que
son los inspectores que se hacen pasar por clientes. Ante esto, las cuevas ahora
se limitan a atender sólo a la clientela conocida (una suerte de membresía). El
green (los arbolitos) en la calle vocean menos y aumentan los filtros. Las
operaciones grandes se fragmentan o rechazan, sea para la compra o para la
venta. Incluso, averiguan con gente amiga entre los inspectores para ver si se
filtra alguna noticia de un operativo.
"Al topo no le sirve el que vende billetes en el kiosco de diarios o el
que vende ropa americana en Lavalle y Tucumán, entonces se hace pasar por un
cliente y dice que quiere comprar u$s 5000, para ir a la oficina donde se cocina
el volumen grande y está la prueba. Ahí el green lo engancha, porque ningún
cliente pide oficina", revelan en el sector.
"El inspector que se hace pasar por cliente no tiene forma de ganarle a
un green en el campo, por eso van desertando y sacan a los topos mas que nada
para alertar que los están controlando", completa.
Hoy ninguna mesa mueve u$s
10 millones diarios en el blue, que se ha convertido en un mercado muy
policéntrico: muchos pero muchos cambistas y corredores chicos moviendo entre
u$s 200 y u$s 250.000 diarios, que totaliza u$s 25 millones.
El blue tiene su cupo diario: "una gamba", que en la jerga son u$s
100.000. En realidad son los límites de conseguir oferta. Al estar muy
diseminado, ya no hay 12 financieras que mueven la plaza y todas en el
microcentro, lo que equivalía a dinero rápido. Hoy deben levantar muchos
teléfonos y moverse. Confiesan que se hace difícil conseguir mas de "una gamba"
sin que el cuevero amigo pida una "prima". Es un extra de mercado, por el
trabajo de tener que llamar a varios cambistas medianos para llegar al monto.
Eso implica mucho delivery, personal o con un empleado, que se cobra 5% más.
Las mesas grandes de los brokers desaparecieron: ya no hay un núcleo duro
de casas de cambio y brokers que manejen la plaza, que en la época de Moreno
eran los formadores de precios. Antes se sabía dónde se cocinaba el precio,
ahora hay precio pero no se sabe dónde se forma. Hay un mercado más horizontal,
con varios cambistas medianos que se transformaron en feudos de su zona para
fijar una referencia. "Tanto persiguen brokers y cambistas, que perdieron el GPS
del mercado. Antes se movía mucho en tu lugar físico, era más seguro. No es lo
mismo tener tres cajeros blue en una cueva de un monoambiente con handies, que
en un edificio corporativo, con otra seguridad".

