Por Javier Blanco - La plaza accionaria local volvió a mostrar ayer que sus negocios tienen una dinámica propia más relacionada con el devenir de la política local (y las implicancias que pudiera tener sobre la economía en el corto y mediano plazo) que con los vectores que marcan los tiempos del resto de las bolsas (los tiempos de la Fed; los vaivenes de la novela griega, etcétera). Dio cuenta de ello el retroceso del 0,5% que registró el índice Merval (que venía de un avance importante en la rueda previa) al cabo de una jornada que volvió a mostrar un contexto favorable a las apuestas al riesgo, al conocerse datos que tienden a afirmar el optimismo sobre la evolución de EE.UU. (las ventas de nuevas casas familiares crecieron 2,2% en mayo alcanzando el nivel más alto desde febrero de 2008) y el devenir de la economía china (la actividad manufacturera volvió a mostrar en junio un leve repunte), lo que favoreció el cierre alcista del resto de las bolsas. Pero a la Bolsa local le tocó, otra vez, mirar esa fiesta desde afuera. El ajuste en los precios locales de ayer tiene que ver, además, con la predilección que -en medio de una nueva ola dolarizadora- muestran los inversores por los bonos emitidos en esa moneda ( 1,7% el Bonar X y 1,5% el Bonar 24, por caso). Parte de esas compras se financian, precisamente, con ventas de acciones. Para peor ayer, como éstos también resultaron demandados en el exterior (lo que bajó de 628 a 614 la tasa riesgo país), incluso el mercado sufrió la presión de un "contado con liquidación" a la baja mientras en la calle el blue tomaba vuelo. Entre las acciones, a nivel local dominaron las bajas (cayó 2% Edenor y 1% los bancos); pero en Wall Street hubo cierres mixtos (TGS subió 2,6% pero se hundió 3,3% Edenor).. |