El tipo de cambio real multilateral es una herramienta para medir el
valor de las monedas no sólo por la cifra nominal a la que se vende, sino
también por su capacidad de compra.
Una forma de ver el tipo de cambio real es comparar el avance del dólar
con la inflación. Cuando el dólar en el mercado cambiario avanza a un ritmo
menor al que muestran los precios –el mayorista gana 11,78% en el último año
frente a una inflación que las consultoras privadas calculan hasta 27%– el peso
se aprecia frente al dólar en términos reales.
El índice multilateral –además del dólar, compara al peso y a la
inflación local con las monedas de los países que comercian con la Argentina y
sus propias dinámicas de precios. El resultado de este indicador es un buen
termómetro de la competitividad comercial del tipo de cambio.
Desde que en enero del año pasado el BCRA que conducía Juan Carlos
Fábrega intentó una suba del 23% del dólar, la divisa pasó a moverse a la mitad
de la velocidad de la inflación. Es así que, tras la ventaja competitiva
inicial, el peso no ha parado de apreciarse debido a una tasa de inflación que
rozó el 40% iniciada por la propia disparada cambiaria.
El mes pasado el dólar subió 1,1% y los precios avanzaron entre 1,3% y
1,6% según el índice privado que se tome. A pesar de ello, el contexto externo
hizo que al menos por un mes el peso no se apreciara.
El dólar se devaluó 2,4% en el mes y el real ganó 3,10% en el mismo
período. Las flojas noticias económicas de los EE.UU. hicieron que la Fed no
diera señales claras de una suba de tasas en el futuro inmediato, con lo cual
los inversores salieron a buscar rendimientos en países emergentes, apreciando
monedas como el real.
"Es apetito por el riesgo que, de complicarse mucho Grecia llevaría a un
proceso inverso y una apreciación del dólar a nivel global, que nos afecta por
estar prácticamente anclados al dólar", dijo Gabriel Zelpo de Elypsis.

