Por Javier Blanco - Aunque pasó casi inadvertido en la plaza local, un clima de euforia invadió ayer los mercados emergentes tras conocerse datos del mercado laboral estadounidense que obligarían a la Reserva Federal a ser aún más prudente en el desarme del andamiaje monetario que instaló en 2008 para rescatar a esa economía de la crisis de las hipotecas.
Ocurre que si bien las cifras duras dieron cuenta de un nuevo descenso de la tasa de desempleo (que a simple vista haría creer que el momento de disponer una suba de tasas se acortó), en realidad esa caída fue propiciada por lo que se conoce como "efecto desaliento", dado que 432.000 personas dejaron de buscar trabajo.
Acentuando el tono débil del informe de junio, se supo además que los datos de abril y mayo fueron revisados para mostrar que se habían incorporado al mercado laboral 60.000 posiciones menos de lo reportado anteriormente.
"El dato es que si bien el mercado laboral se está consolidando, no lo hace con la fuerza que llevaría a la Fed a decidir la suba" de tasas, explicó el analista Luis Palma Cané, quien fortaleció su creencia sobre la posibilidad de que ese momento llegue en "el primer trimestre" de 2016.
Esa especulación propició un derrape mundial del dólar y la consiguiente revaluación de las monedas emergentes, bien reflejada en la suba de 1,5% que tuvo el real contra el dólar (quedó debajo de 3,10).
A nivel local, sólo el Merval ( 1,2%) se hizo parcialmente eco de la fiesta. Pero los bonos en dólares quedaron al margen, atrapados en la dinámica que vincula sus vaivenes con los de los tipos de cambio implícitos que surgen de las operaciones para huir del peso, al replegarse 2% el contado con liquidación por la cacería lanzada sobre quienes lo operan.

