Atenas - El primer ministro griego, Alexis Tsipras, criticó ayer el acuerdo que alcanzó con los acreedores del país. Sin embargo, entre la espada y la pared, dijo que la alternativa a los ajustes reclamados a cambio de ayuda financiera era tener que dejar el euro. Además, descartó un llamado a elecciones anticipadas pese al creciente rechazo en su partido a su decisión de aceptar el ultimátum europeo.
En una entrevista con la televisión pública griega, un día antes que el Parlamento griego vote una serie de reformas neoliberales contempladas en el pacto preliminar alcanzado el lunes pasado en Bruselas, Tsipras afirmó que se enfrentó a la opción de "aceptar el acuerdo o salir del euro según un plan preconcebido". El premier griego y líder del partido de izquierda, Syriza, quien asumió en enero tras prometer poner fin a años de ajustes en Grecia, insistió en que las medidas de ajuste exigidas por los acreedores son "irracionales", pero matizó que el acuerdo dará a su país "la oportunidad de salir de la crisis". De esta manera, a cambio de las reformas reclamadas, que incluyen subas de impuestos, reforma jubilatoria y laboral y privatizaciones, sus socios y acreedores del euro prometieron a Atenas un nuevo rescate por 86.000 millones de euros que debería permitirle financiarse hasta 2018 y evitar su salida forzosa de la moneda común.
En tanto, más de 30 diputados de Syriza, incluyendo dos ministros del gabinete, han objetado el acuerdo o directamente adelantado que votarán en su contra cuando sea sometido al juicio del Parlamento, donde la coalición gobernante controla 162 de las 300 bancas. El referendo del 5 de julio terminó siendo un puñal de doble filo para el mandatario. En lugar de obtener una mejor posición para negociar, consiguió una respuesta más firme de Alemania y sus aliados. Aunque probablemente logre la sanción del Legislativo gracias a que los partidos de centroderecha han prometido su voto a favor del acuerdo, Tsipras, de 40 años, podría perder su mayoría parlamentaria, lo que debilitaría su habilidad de aplicar ajustes a los que él mismo se oponía hace poco más de una semana. "Este acuerdo puede pasar con los votos de la oposición, pero no con los del pueblo", advirtió el ministro de Energía, Panagiotis Lafazanis, del ala "dura" de Syriza. Ante esta ola opositora, Tsipras debatió una posible remodelación del Gobierno con varios responsables de su mayoría política.
Sin embargo, el premier anunció que no renunciará ni convocará a elecciones anticipadas, al menos hasta que no haya un acuerdo firme con los acreedores. "No escaparé de mis responsabilidades", señaló el jefe de Gobierno. "No tengo razones para convocar a elecciones, dependerá de lo que pase en mi partido, en nuestro socio de Gobierno", manifestó Tsipras, y añadió que su prioridad es "lograr un programa" y a partir de entonces "tendremos tiempo para conflictos internos y con la oposición".
"Nuestra apuesta es superar la crisis en 2020", agregó. Además, señaló que "la apertura de los bancos depende de la aprobación del acuerdo, que tendrá lugar dentro de un mes (...). Cuando hay un shock, siempre existe la posibilidad de que los ahorristas retiren todo su dinero".
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