El fallo de la Corte Suprema sedó al mercado cambiario. Los temores sobre la continuidad del contado con liquidación llevaron el "blue" hasta los $ 14,20, pero cuando el tribunal desestimó el recurso de la Procelac, el billete se estabilizó alrededor de los $ 14,00. Ayer se extendió el camino bajista en las cuevas, con un descenso de 6 centavos, hasta los $ 13,94.
No obstante, el Banco Central sigue tentando la suerte: la autoridad monetaria dosificó unos $ 2.581 millones en su clásica licitación de Letras, una maniobra inoportuna en tiempos en los que la plaza argentina denota una superabundancia de pesos. Y mientras se opaca el atractivo de los plazos fijos, todo ese circulante podría volcarse hacia los instrumentos en moneda extranjera.
En el mercado de cambios, el organismo rehízo las pérdidas de la sesión anterior, mediante una compra de u$s 60 millones. La divisa norteamericana avanzó de esta forma hasta los $ 9,14.
Además, el Central volvió a desprenderse de bonos en dólares al filo del cierre para acotar la remontada del contado con liquidación. El mercado reconoce al organismo cada vez que se encuentra con el "agente 250" como contraparte de una operación. Por lo tanto, el dólar "fuga" cedió unos 6 centavos, a $ 13,29, mientras que el "MEP" lo hizo en 9 centavos, a $ 13,00.
Por el lado de las acciones, la Bolsa porteña anotó un avance del 0,31%, hasta las 12.301,86 unidades, resistiendo la presión del barril de petróleo. Los negocios también continúan con firmeza, dado que se operaron unos $ 190 millones en la rueda.
Las empresas eléctricas motorizaron la recuperación del panel Merval, con un gran recorrido para los papeles de Pampa Energía ( 5,06%) y Edenor ( 2,38%). A su vez, el Banco Galicia aportó un beneficio del 2,36%. Por el contrario, el sector petrolero sintió la debilidad del barril WTI, a través de una empinada caída en los títulos de Petrobras (-2,54%), YPF (-2,19%) y Tenaris (-1,46%).
En ese sentido, el petróleo de Texas acusó una merma del 3,07%, hasta los u$s 51,41, tras el acuerdo de Irán con el mundo occidental. El levantamiento de las sanciones económicas le allana el camino al país persa no sólo para aumentar su producción de crudo, sino también para colocar su producto en mercados en los que ahora no puede. Es decir, representa más saturación para un segmento que viene sobreofertado desde finales de 2014.
La renta fija vivió una jornada insulsa, afligida por las ventas oficiales de títulos públicos, que impiden el natural desarrollo de la operatoria. Entre las emisiones más líquidas, el Bonar 2024 trepó un 0,38% y el Bonar X otro 0,25%, al tiempo que el Boden 2015 padeció un leve ajuste del 0,29%. Las series del canje de deuda lograron, además, un salto promedio del 2%.
En el caso de los papeles indexados, el volumen operativo fue in crescendo, luego de que el Gobierno publicara una inflación del 1 por ciento para el mes de junio. Naturalmente, las pizarras se tiñeron de color rojo, con malos desempeños para el Bogar 2018 (-1,15%), el Discount (-0,43%), el Bocon Pr 13 (-0,40%) y el Par (0,00%).
Sin embargo, una fracción del mercado local viene aumentando su exposición en el segmento, vislumbrando un cambio en el modelo económico. Según un análisis de Puente, el tramo largo de curva de rendimientos podría brindar un retorno cercano al 80% si el nuevo Gobierno elige un escenario de shock cambiario, en tanto que el lucro cedería hasta el 50% si se opta por el gradualismo. El riesgo es la continuidad de los parámetros vigentes, que limitarían las ganancias de estos bonos hasta el 30% anual. |