Por Carlos Manzoni - Una vez que bajaron las aguas de un convulsionado 2014, en el que hicieron de las suyas la caída del precio internacional de las commodities y las devaluaciones en los distintos países de la región, se pudo ver sobre la arena que entre las empresas de América latina, en general, y de la Argentina, en particular, se dibujaron ganadores y perdedores. Si bien el balance global fue deficitario, hubo sectores y compañías que salieron mejor parados de la "inundación". Las ventas de las 44 empresas argentinas consideradas en el ranking cayeron 3,7% en dólares en 2014 respecto de 2013, según un informe de la revista América Economía, al que LA NACION tuvo acceso exclusivo, donde se analizan las 500 empresas de mayor facturación en la región. Las principales caídas correspondieron al sector automotor, lideradas por PSA Peugeot Citroën Argentina, que vio caer sus ventas en un 45,6%. En el otro extremo se destaca YPF, una de las pocas petroleras latinoamericanas que aumentó su facturación (20%). Para entender por qué algunas compañías surfearon mejor las grandes olas que se abatieron sobre economías que se basan fundamentalmente en la exportación de materias primas, hay que analizar el contexto internacional, pero también poner la lupa en cuestiones coyunturales de la política desarrollada por cada gobierno. Así, mientras que la baja de los precios internacionales de sus principales productos exportables golpeó en todos los países por igual, no sucedió lo mismo con, por ejemplo, la devaluación de cada moneda. Al escudriñar los números, se puede ver que el real brasileño se devaluó 9% comparado con 2013; el peso chileno, 15%; el colombiano, 7%; el mexicano, 4%, y el peso argentino 48%. Camilo Tiscornia, director de la consultora C&T Asesores Económicos, explica que, si el tipo de cambio sube, el valor de las ventas baja. "Eso afecta a todos los sectores por igual. Ahora, después hay temas específicos de cada sector -analiza el economista-. En las automotrices, por caso, hay una caída estrepitosa de las ventas (cayeron en volumen 36% en el conjunto de todas, según Adefa). Entonces, vendieron 36% autos menos y, encima, al pasar de pesos a dólares su facturación, tuvieron que calcularla con un tipo de cambio más alto. Además, las exportaciones en 2013 cayeron 17% en volumen." En ese contexto, no extraña que sea Peugeot-Citroën Argentina la de peor performance. Ahora bien, hubo también algunas firmas que dentro de la misma actividad, sufrieron caídas inferiores. Por ejemplo, Toyota ganó mucho market share a costa del resto de los competidores, porque tenía una balanza comercial equilibrada como empresa, con lo cual su acceso a dólares para seguir exportando no estuvo cuestionado. Después de ella, vienen VW y Ford, que si bien son deficitarias, lo son en menor medidas. Jorge Vasconcelos, investigador del Instituto sobre Estudios Económicos de la Realidad de América Latina (Ieral), opina que el problema del sector automotor en 2014 fue una derivación de las restricciones para el acceso a dólares del Banco Central (BCRA) y una consecuencia de cómo está configurada la industria en la Argentina. ¿Cómo? "Extremadamente dependiente del mercado brasileño", responde el economista. El problema estructural es que 85% de los autos que exporta el país tiene como destino a su principal socio del Mercosur. "Pero, a su vez -aclara Vasconcelos-, si intentara vender en otros mercados no lograría captar demanda, ya sea por el tipo de vehículo que fabrica o por el factor precios; es decir, la falta de competitividad." El terreno ya venía pantanoso: a fines de 2013 el sector tenía un déficit comercial consolidado de US$ 5000. A toda esto se le sumó el impuesto a los bienes suntuarios, que fue una decisión del Gobierno para preservar dólares, pero que terminó por tener efecto directo en las ventas del sector. "La medida fue tomada sin tener en cuenta la inflación, por eso en la práctica impactó en modelos que el Gobierno originalmente no quería afectar, muchos de los cuales se producen localmente", afirma Vasconcelos. Con un barril de petróleo que pasó de US$ 100, en 2013, a US$ 60, en 2014, las petroleras se prepararon para lo peor. Sin embargo, aunque la mayoría evidenció caídas en sus ventas, es una exponente de ese rubro, YPF, la que aparece en el ranking de América Economía como la de mejor performance en la Argentina y una de las pocas latinoamericanas que, como se dijo, engordaron su facturación. Las causas de los buenos números de YPF hay que buscarlas detrás de la compra que la petrolera hizo de Apache, comenta Emilio Apud, ex secretario de Energía de la Nación. "Es lo mismo que uno tenga una heladería y compre la heladería de enfrente -ejemplifica-. De esa manera, aparecen mayores ventas en el balance. No puede ser de otra forma, ya que el aumento de facturación por aumento de producción no es mayor a 2 por ciento". Otra parte de la explicación de las mejores ventas de la petrolera estatizada en abril de 2012 está en los subsidios que le da el Estado para los gastos nuevos en gas (se le paga al productor US$ 7,5 el millón de BTU, cuando en general se paga US$ 3). "Es algo que se les entrega a todas, pero YPF es la más beneficiada por tener las mayores áreas nuevas de explotación", subraya Apud. El resto de las petroleras ve recortadas sus ventas porque cayó la demanda y porque perdieron un poco de mercado a manos de YPF, que tiene precios más baratos. En tanto, Pan American Energy (PAE) tiene buen resultado ( 13,3%), porque cuenta con Cerro Dragón, desde donde exportaba antes de que bajara el barril de crudo, porque el petróleo que se extrae allí no encajaba con las capacidades de elaboración de las refinerías locales. En una economía manejada por un gobierno que se jacta de fogonear el consumo, la facturación de los retailers fue atravesada por una flecha colorada que señala el piso. Si bien las unidades no cayeron tanto en este rubro, puesto que es lo último que resigna la gente, el año pasado el consumo cayó entre 1% y 1,5%. Aquí, otra vez, no se puede decir que se haya tratado de un derrumbe estrepitoso en volumen, pero lo que juega en contra es el tipo de cambio. "La inflación en alimentos y bebidas fue de 37%, mientras que la devaluación fue en promedio de 48%, con lo que hay 11 puntos que tiran para abajo y se suman a esa pequeña caída en ventas, para configurar los números negativos de la mayoría de las grandes cadenas", señala Tiscornia. Como ocurre con las petroleras, hay un caso aislado que llama la atención: es el de La Anónima (Sociedad Anónima Importadora y Exportadora de la Patagonia), que exhibe un número positivo de 8,6%. Esto puede deberse a que opera básicamente en una región donde tiene muy poca o nula competencia. No tuvieron mejor suerte que el resto de los rubros a nivel local empresas como Louis Dreyfus, Cargill, Bunge y Nidera, con caídas en sus ventas de -27,5%, -26,7%, -26,5% y -23,7%, respectivamente. Todas estas son compañías que se dedican a la exportación de granos, en un país que tiene en el agro al gran productor de materias primas exportables. "Las exportaciones de toda América latina se contraen, pero las de la Argentina muestran una tendencia a la reducción aún mayor", concluye Marcela Cristini, economista de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL). ¿Por qué? La respuesta se halla en la historia reciente. Durante los 12 años de gobierno de Néstor y Cristina Kirchner, la Argentina limitó su participación económica internacional en forma creciente. Esta característica se acentuó, sobre todo, luego de la crisis internacional de 2008. En ese momento operó una fuerte baja del comercio y de los flujos de inversión extranjera directa que obligaron a los países latinoamericanos a aplicar remedios keynesianos (suba del gasto del Gobierno y del consumo interno) para suavizar las consecuencias de la crisis sobre sus niveles de actividad. Para Cristini, en el caso de la Argentina, la oportunidad de la crisis y el remedio de una mayor intervención del gasto público en la economía exacerbaron una tendencia ya existente y reforzaron la autoexclusión del país de los flujos mundiales de comercio e inversiones. Otros países de la región (Colombia, Perú, Uruguay, Brasil y México) reconocieron las ventajas del comercio y las inversiones extranjeras, y se preocuparon por aumentar sus exportaciones para poder importar más y mejorar su clima de negocios para asegurar el financiamiento. En contraste, aquí las exportaciones tradicionales son casi la única fuente de financiamiento externo permanente, por lo que las importaciones están férreamente administradas para mantener un balance comercial positivo. Esta "administración" ha usado medidas de protección en frontera que generan conflictos con los socios del Mercosur y con participantes en la Organización Mundial del Comercio. "A la vez, el desborde inflacionario proveniente de una macroeconomía desordenada, pero funcional a los objetivos políticos, llevó a las autoridades, equivocadamente, a imponer límites a las exportaciones de alimentos", indica Cristini. A todo este cóctel de desaciertos locales hay que agregarle males que lastiman a las exportaciones de toda América latina: el descenso de los precios internacionales y la reducción de la demanda de China, los Estados Unidos y la Unión Europea, por orden de importancia. Para tener una idea, el año pasado el precio del maíz cayó en promedio 18%; el de la soja, 8%; el del trigo, 3%, y el del petróleo 5%. Nadie niega que la "inundación" de 2014 afectó a toda la región por factores externos, pero no es menos cierto que las empresas argentinas quedaron más expuestas al mal tiempo por erróneas políticas internas. Como dijo el magnate estadounidense Warren Buffett: "Sólo cuando baja la marea es que se descubre quién está nadando desnudo". Cifras de un año complicadoLa mayoría de las firmas de la región tuvo menores ventas 3,7% En caída Fue lo que cayeron en dólares en 2014 las ventas de las 44 principales empresas argentinas respecto de 2013, según el ranking de la revista América Economía 5,4% Cuesta abajo Es lo que disminuyeron las ventas de las 500 principales empresas de América latina en 2014 respecto de 2013 45,6% Derrumbe La automotriz PSA Peugeot Citroën fue la que tuvo la peor performance en la Argentina, puesto que sus ventas cayeron casi 50% 20 Excepción a la regla Fue el porcentaje de suba de las ventas de YPF. Se explica por la compra de Apache, una ganancia de mercado y a los subsidios estatales 48% Más que en la región Fue la devaluación del peso argentino, por encima de la del resto de la región 27,5% Efecto commodities Fue lo que cayó la facturación de Louis Dreyfus, la empresa de mayor caída entre exportadoras de granos que operan en el país. |