Los activos argentinos abrieron la semana en nota negativa: el balotaje porteño le asestó un duro golpe al sueño presidencial de Mauricio Macri, incitando un aluvión de ventas tanto en Buenos Aires como en Nueva York.
La Bolsa porteña acusó de esta manera un desgaste del 3,20% hasta las 11.981,57 unidades, en una jornada donde se operaron unos $ 152 millones. Es más, el derrumbe no discriminó ningún sector del panel Merval, puesto que la peor parte se la llevaron las acciones de BBVA Francés (-5,63%), Banco Macro (-5,62%), Edenor (-5,12%) y Petrobras (-4,81%).
De no ser por la firmeza de los tipos de cambio implícitos, la corrección de la renta variable habría sido aún más ruin. Por ejemplo, los ADR argentinos toleraron una pérdida promedio del 4,70% en Wall Street. Allí, las entidades financieras cedieron hasta un 6,67%, al tiempo que los papeles energéticos lo hicieron hasta un 5,05%.
Si bien el revés macrista amplifica las posibilidades de Daniel Scioli, el bonaerense no debería cantar victoria antes de tiempo, dado que la debilidad de su principal competidor complicará el panorama cambiario en la antesala de las elecciones.
Ayer, el dólar paralelo se disparó 33 centavos hasta los $ 14,55. A la incesante búsqueda de cobertura, se le sumó la demanda por las vacaciones de invierno. Ahora el "blue" no sólo marca un récord desde el 28 de octubre pasado, sino que también convalida una importante brecha del 58,8% con la cotización oficial.
En el caso de la franja implícita, el mercado demostró la esterilidad de los controles oficiales. El "contado con liqui" trepó 38 centavos, a $ 13,72, mientras que el "MEP" lo hizo en 39 centavos, a $ 13,45. Otra alternativa para dolarizarse fue el CEDIN, quo operó con una suba del 1,98% para finalizar en los $ 12,65.
En el mercado de cambios, el BCRA se alzó con u$s 10 millones. Las pequeñas dosis de devaluación siguen en pie: el billete norteamericano subió medio centavo hasta los $ 9,155, ignorando una vez más el deterioro del real brasileño (el dólar superó los $ 3,20 reales en la rueda).
Por el lado de la renta fija, fue notable la solidez de los bonos en dólares, alcanzando valores que no se veían hace mucho tiempo. Como no aparecieron las ventas de la autoridad monetaria al filo del cierre, el Bonar X se quedó con un incremento del 1,65%; el Boden 2015, con uno del 1,35%; y el Bonar 2024, con otro del 1,01%. Entre las series del canje, la deuda bajo legislación local promedió una ganancia del 2,60%, mientras que la que se encuentra bajo los fueros neoyorquinos lo hizo en torno al 1,05%.
Asimismo, fue un buen día para el tramo largo de los bonos indexados. Luego de cosechar un beneficio cercano al 8% en la sesión del viernes, el Par anotó un incremento del 1,60%, acompañado por una suba del 1,74% en el Discount. También se extendió la remontada de los "dollar linked", mediante un repunte del 0,81% en el Bonad 2016.
En los mercados de referencia, la Reserva Federal relegó la crisis griega a un segundo plano. Los inversores vislumbran un ajuste de tasas tan pronto como en septiembre, profundizando la apreciación de la divisa estadounidense.
El oro es el gran damnificado en este proceso: la onza sufrió un desliz del 2,23% hasta los u$s 1.108,30, perforando otro piso de cinco años. Pero el cimbronazo se sintió en todos los commodities, con mermas de alto calibre para el trigo (-3,83%), el maíz (-3,63%), el platino (-1,56%) y el petróleo (-1,45%), entre otros. En ese sentido, el ETF Bloomberg Commodity registró un derrape del 1,40%, asentando al mismo tiempo un mínimo de 13 años. |