San Pablo - El dólar subió ayer por cuarta sesión consecutiva un 0,6%, a 3,36 reales, su menor valor en 12 años, continuando así la trayectoria alcista desde que el Gobierno de Dilma Rousseff redujo la meta de superávit fiscal para 2015 la semana pasada. El real se operó al cierre a 3,3640 por dólar, su menor nivel de cierre desde el 27 de marzo de 2003, cuando tocó las 3,3860 unidades. La moneda brasileña acumula una baja del 6,01% desde el miércoles, profundizando su caída frente al dólar en lo que va de 2015 al 20,7% (el año pasado perdió un 13%).
La moneda brasileña cerró el viernes en 3,34 por cada dólar billete y pasó la frontera del valor más bajo desde marzo de 2003, cuando marcó 3,65. El miércoles pasado el Gobierno petista envió un proyecto al Congreso donde plantea una reducción de la meta de superávit fiscal primario -previo al pago de los intereses de la deuda- al 0,15% del PBI, desde el 1,1% anterior, debido a un agudo freno de la actividad y a la proyección de una menor recaudación fiscal. Brasil atraviesa su quinto año de magro o nulo crecimiento. Para este año el Gobierno prevé una contracción del 1,49%. El mercado reaccionó con mal humor a la reducción de la meta fiscal, porque la ve como una señal de debilidad de la economía brasileña que aleja para después de 2016 una eventual recuperación, señalan analistas que temen la pérdida de la calificación de "investment grade".
También pesaron las declaraciones del presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, durante un evento en San Pablo, en el que dijo que la meta de superávit primario anunciada por el Gobierno no será cumplida. "Con la actividad empeorando, la inflación subiendo y menores objetivos de ahorro, Brasil se dirige a una crisis de credibilidad", aseguró Ricardo Gomes da Silva Filho, operador de Correparti. En el último sondeo entre bancos y analistas se recalculó la caída del PBI este año ahora a casi el 1,8%; también elevaron la estimación del tipo de cambio a fin de año en torno a los 3,25 reales.
Ayer el principal índice de la Bolsa paulista cayó por séptima sesión seguida, su mayor racha bajista desde febrero de 2013, afectada por el mercado accionario global y por la baja de los papeles de Petrobras. El índice Bovespa cayó un 1,04%, a 48.735 puntos, su menor nivel desde el 13 de marzo. Los papeles de Petrobras cerraron con una fuerte baja, los preferenciales más del 5% y los ordinarios el 6%, arrastrados por el derrumbe de los precios del petróleo. Las acciones de la química Braskem se desplomaron el 10,12%, después que a ejecutivos de la controladora Odebrecht se les presentaron cargos por corrupción el viernes. Los títulos de Gol, la segunda mayor aerolínea de Brasil, escalaron más del 8% luego que el presidente financiero de la compañía, Edmar Lopes, aseguró que las tarifas aéreas se recuperaban después de tocar fondo en el segundo trimestre.
El próximo jueves, Dilma Rousseff se reunirá con 27 gobernadores con el objetivo de discutir un pacto de gobernabilidad frente a la crisis política y económica por la que atraviesa Brasil. La presidenta espera obtener el apoyo de los gobernadores y que ellos actúen con sus bancadas en el Congreso para aprobar cuestiones importantes (varias fiscales) para el Planalto en el segundo semestre.
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