El mercado espera que a partir de este mes el Gobierno se vea forzado a apurar levemente el ritmo del dólar y que se anime a acelerarlo aún más, una vez pasado octubre. La expectativa, que queda reflejada todos los días en el mercado de futuros, es la razón de fondo que está detrás de una corrida que se percibe desde hace semanas sobre el tipo de cambio y que vuelve a confirmarse en el comienzo de agosto: sólo ayer, en el primer día hábil del mes, 138.000 personas compraron u$s 113 millones en las sucursales bancarias o por homebanking; y entre el sábado y ayer más de 200.000 pidieron la autorización a la AFIP para poder llevarse su ración mensual de divisas.
La demanda marca récords tanto en las cantidades vendidas, que superan casi en un 30% a las registradas en el primer día hábil del mes pasado y duplican a la de agosto, como en la de compradores, que es un 66% mayor que la que se percibía 60 días atrás.
En el mercado explican que la demanda de dólar "ahorro" se fortalece mes a mes por dos grandes factores: en primer lugar, por la presunción cada vez más consolidada de que el atraso cambiario que resolvió sostener hasta ahora el Gobierno lo terminará forzando hacer un ajuste cambiario nada menor; y en segundo lugar, por la necesidad que hoy tiene el Banco Central de utilizar la venta de divisas oficiales a los ahorristas como una intervención indirecta sobre el "blue" (la "reventa" de dólares que luego hacen éstos en las cuevas tienden a bajar la cotización del mercado paralelo). Al organismo de Alejandro Vanoli no parece hacerle daño convalidar el drenaje de billetes si, a cambio, logra contener el precio del billete informal (ayer, en $ 14,90).
Mientras tanto, los mercados de futuros (tanto del Rofex como del MAE), en los que interviene diariamente el Banco Central para fijar certidumbre sobre su política y evitar que se disparen las expectativas cambiarias, muestran ahora a los grandes jugadores atentos a una devaluación. De acuerdo con los precios actuales, los inversores presumen que el dólar tomará algo más de ritmo a partir de este mes: el tipo de cambio podría subir, ya pasadas las elecciones primarias, un 1,3% o un 1,4% mensual hasta octubre. Si los pronósticos se cumplen, el ritmo de suba del dólar pasará del 16% anual que se vio hasta ahora (desde marzo hasta hoy) al 18,6% anual. Y a partir de octubre, en cambio, el avance será del 23% (siempre anualizado). En el comienzo de 2016, finalmente, el dólar aceleraría su ritmo al 38% anual.
Los precios del Rofex actúan desde hace un tiempo como buenos "predictores" del tipo de cambio, porque, en un contexto en el que rige el cepo cambiario, el Central puede mostrar todavía cierto poder de fuego en las dos plazas: mantiene una paridad estable sobre la divisa en el mercado al contado, aun a costa de "malvender" reservas, y establece valores para cada mes en los futuros con fuertes ventas de derivados en cada posición. Para evitar que se disparen las expectativas de devaluación, el Central ofrece contratos de dólares a empresas que hoy quieren comprar divisas por temor a que se encarezcan cuando deban hacer una importación o pagar una deuda. Como no pueden hacerlo en el mercado cambiario, donde el único vendedor a $ 9,20 es el Gobierno, el organismo les ofrece suscribir un contrato en pesos a un valor levemente más bajo que el que éstas prevén, que les asegura ser compensadas en caso de que el tipo de cambio se dispare.
El ajuste cambiario esperado es notablemente mayor que el que deberán hacer otros países vecinos, según las presunciones de los analistas que en junio último fueron consultados por sus bancos centrales. En Uruguay, por ejemplo, los economistas estimaron una suba del 8,6% para el año próximo (a tono con la inflación esperada); y en Brasil, en cambio, un avance del 5,6% anual (de 3,22 a 3,40 reales por dólar). |