| Economía Por Javier Blanco - Estimulada por las dudas que suelen acompañar todo proceso electoral tendiente a definir un cambio de gobierno -y el estímulo que implica un precio cada vez más desarbitrado respecto de otros países de la región-, la demanda de dólares se mantuvo elevada ayer, dejando nuevos hitos. Los ahorristas compraron para ahorro otros US$ 66 millones, con lo que ya acumulan US$ 276,4 millones en las -apenas- tres jornadas hábiles que lleva agosto. Se trata de un monto que, hace sólo un año, se colocaba a lo largo de todo un mes (en agosto de 2014 se habían expedido US$ 260 millones). Un monto, además, representativo del 40,6% del total de US$ 680,8 millones vendido en 22 días hábiles de julio (récord desde que se inició este sistema) y que denota un aumento del 28% en la demanda en relación con los tres primeros días hábiles del mes anterior, dado que a esta altura las compras entonces habían llegado a US$ 215,8 millones. Pero, por sobre todo, de una cifra similar al cupo de US$ 283 millones que les autorizan a comprar en el transcurso de todo un mes a las once terminales automotrices con actividad en el país para atender el pago de los insumos que adquieren en el exterior. Es decir que, en sólo tres días -y llevados por el temor a una próxima devaluación- los ahorristas pasaron al colchón una suma equivalente a la que el Gobierno le asegura a un sector clave de la industria local (aunque altamente dependiente de insumos importados) para que se mantenga en actividad, lo que conspira contra el nivel de actividad local. Tal vez por eso no sorprende que ayer la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa) haya reportado que la producción automotriz se contrajo en julio 8,3% respecto del mismo mes del año pasado, que se eleva a 16,4% respecto de junio (ver aparte). La demanda de divisas para atesoramiento parece haber abandonado además el rol que jugaba para mantener a raya el precio del dólar en el mercado paralelo. Hasta junio, según describen los operadores, era común que muchos compradores descargaran parte de las divisas adquiridas legalmente en el mercado ilegal para quedarse con una diferencia que suplemente su ingreso. Pero esa oferta, que solía hacer retroceder la cotización del blue en las primeras semanas del mes, parece haber desaparecido en las últimas semanas. "La gente atesora los billetes. Supongo que lo hace por la cercanía de las elecciones, pero también porque la firmeza que muestra el blue los hace pensar que, tal vez, pueda pegar un salto mayor", conjeturó un operador. Esa tesis pareció comprobarse una vez más ayer, cuando la cotización del dólar paralelo subió de $ 14,90 a 14,95, tras haber llegado a operarse por algunas horas por encima de los 15 pesos. Siguen vendiendo reservasEl panorama dolarizador se completa con las crecientes dificultades que encuentra el Banco Central (BCRA) para minimizar la pérdida de reservas a que lo condena este contexto adverso. Ayer, la entidad que conduce Alejandro Vanoli debió desprenderse de otros US$ 100 millones para mantener abastecida la demanda y evitar que algún retoque en el tipo de cambio oficial genere una mayor desconfianza. De esta manera el drenaje oficialmente admitido alcanza los US$ 475 millones en las últimas ocho jornadas hábiles y suma US$ 290 millones en lo que va de la presente. Pero el dato contable que difunde la entidad minimiza esa pérdida, dado que reconoce una merma de apenas US$ 91 millones en las reservas, que, según reportó, cayeron de US$ 33.933 millones a US$ 33.842 millones desde que la racha vendedora se inició, al comienzo de la semana anterior. Buena parte de la diferencia la suplió trocando dólares físicos por ingresos contables.. |