Por MARÍA ELENA CANDIA - Un de las cuestiones pendientes que deberá abordar el próximo gobierno será el default, a través de un acuerdo con los holdouts. Un tema que el mercado considera como prioritario, más aún si se tiene en cuenta que los inversores apuestan a la compresión de spreads con la reapertura del país al mercado de capitales. Especialistas del mercado consultados por El Cronista sostienen que los condicionamientos políticos harán que el próximo gobierno - independientemente de quien gane las elecciones -no plantee una solución inmediata, mientras que las condiciones económicas presionarán para que las negociaciones no se dilaten. Para Daniel Kerner, jefe de investigación de América Latina de Eurasia Group, por motivos políticos, no va a ser la prioridad de ninguno de los dos candidatos resolver la deuda con los holdouts. "Daniel Scioli no va a querer romper con Cristina Kirchner tan rápido. En el caso de Macri, tiene muchas cuestiones que resolver si gana; no contará con una mayoría en el Congreso y tendría que meterse en una batalla política", sostuvo Para el especialista, los dos candidatos van a explorar primero otras alternativas de financiación - por ejemplo, otro swap con China - y una vez consolidados políticamente, resolverán el tema holdout. "Todos coinciden en los diagnósticos de los problemas y qué es lo que se tiene que hacer. Creo que la diferencia no es tan grande y que la gente se puede terminar sorprendiendo con Scioli", remarcó Kerner. De acuerdo a Daniel Chodos, director de Credit Suisse, las malas noticias en lo económico pueden ser vistas como buenas noticias ya que presionarían al próximo gobierno a llegar a un acuerdo con los holdouts. "Pero éste es un equilibrio inestable porque no pueden ser tan malas como para generar una crisis. Es posible que el próximo gobierno se enfrente a un escenario local y externo más complicado, con un menor stock de reservas en dólares después del pago del Boden 2015, un déficit fiscal más alto y posible presión sobre el tipo de cambio", dijo Chodos, para quien las condiciones externas también serán más desafiantes. Un real más depreciado respecto al dólar y una posible suba de tasas en Estados Unidos seguramente le va a poner presión al próximo gobierno para implementar cambios en la política económica, agregó Chodos. En este sentido, el economista considera que cualquiera de los dos candidatos, Macri o Scioli, va dar señales concretas de querer resolver el default. "Puede llevar tiempo porque se va a tener que negociar tanto con los holdouts como con el Congreso pero no es imposible que una solución se alcance en el segunda mitad del año que viene", agregó Chodos. En la misma sintonía, Alejo Costa, jefe de estrategia de Puente, sostuvo que la necesidad económica será la que presione el año que viene a una solución negociada. "Desde el nuevo gobierno van a intentar mostrar una actitud más conciliadora, pero creo que la negociación puede tomar tiempo. Mi escenario base es una solución para fines de 2016. En el medio, mi único temor es qué tipo de declaraciones cruzadas puede haber y el impacto que éstas puedan tener en el mercado, que va a auditar constantemente cualquiera de estas cuestiones", dijo Costa. La semana pasada Axel Kiciloff sostuvo que no pagarle a los holdouts no es una opción. "Pagar es una trampa. No pagar nada es imposible. Lo entiendo. Entonces estamos trabajando en una negociación, que implica una correlación de fuerzas, como pasó con Repsol", dijo el ministro de economía en una entrevista con Joaquín Morales Solá. Sus declaraciones fueron bien recibidas por el mercado, que las interpretó como un cambio de conducta del actual gobierno, más moderado y proclive a una negociación. "Tuve una buena impresión de los asesores de Scioli. Tienen un buen diagnóstico de los problemas y saben muy bien cuáles son las prioridades, entre ellas, negociar con los holdouts. La forma que ven el tema es que la economía está en recesión y tienen que buscar el crecimiento, pero con inversión privada. Una vez que arreglen con los holdouts, la entrada de capitales les permitirá resolver el déficit fiscal y bajar la inflación. Con estas tres condiciones se puede pensar en sacar las restricciones externas", dijeron desde un banco en el exterior. Sin embargo, hay quienes creen que la magnitud del deterioro macroeconómico no será suficiente para forzar a la próxima administración a llegar a una pronta solución. "Mientras que el momento de un acuerdo potencial con los holdouts sigue siendo muy incierto, desde las perspectivas de las cuentas externas el próximo gobierno tendrá suficiente margen de maniobra para posponer una solución si decide hacerlo, al menos en el corto plazo", explicó Mauro Rocca, estratega de Goldman Sachs. Como consecuencia, para Rocca, serán las consideraciones políticas las que seguirán primando a la hora de acordar con los fondos. Es que de todos los desequilibrios económicos creados por la política actual, el externo es posiblemente el menos grave, argumentó el especialista. Según Rocca, si bien las presiones cambiarias harán notar el deterioro estructural del sector externo, en el corto plazo, una crisis de balanza de pagos podría permanecer contenida bajo los controles - o su eliminación gradual - de capital y comerciales existentes . Además, la próxima administración se enfrenta a un perfil de deuda "bastante cómodo", unos u$s 4200 millones durante 2016, sin tener en cuenta el arreglo con los holdouts. El riesgo de la aceleraciónLos fondos de inversión que estuvieron acumulando bonos Par comunicaron en varias oportunidades su intención de llevar a cabo la estrategia de aceleración, para exigir el pago inmediato y total - capital más intereses - de los títulos que poseen. El riesgo de esta operación, que podría forzar al país a una restructuración, continúa latente y podría materializarse el año que viene. Al menos los precios de los bonos Par parecen reflejar estas intenciones, con inversores convalidando precios altos, cercanos a u$s 60, cuando a principios de este año estos títulos cotizaban en u$s 52. "Los fondos que especulan con acelerar van a usar la amenaza de la aceleración en cualquier caso. Si la próxima administración no da señales de querer negociar con los holdouts, los fondos van a acelerar. Pero si el gobierno se muestra proclive a negociar, van a querer llegar a un acuerdo para conseguir un mejor valor de sus bonos", dijo un analista que prefirió no ser identificado. Sin embargo, para Costa, la estrategia de los fondos es acelerar de hecho, pidiendo mejores condiciones de intercambio. "Creo que hay cierta subestimación en el mercado y de los candidatos frente al tema, porque creen que acelerar no es una buena idea", dijo Costa. |