| Por Javier Blanco - La decisión del Banco de China de devaluar casi 2% su moneda desató ayer un ajuste global en los mercado, sacudidos por una ola de ventas y por el traspaso hacia activos de calidad que se disparó ante una decisión que tomó a los inversores con la guardia baja. El rojo fue el color de moda del día entre los índices bursátiles, afectados por el golpe que esta decisión supuso para las commodities y las monedas emergentes, en especial, y para todo activo de riesgo, en general. Pero lo peor es que la jugada desató temores sobre el real estado de esa economía, ya que se cree que el mayor ajuste diario en más de 20 años aplicado a su moneda tiene que haber sido fruto de datos que indican que la desaceleración del gigante podría ser incluso superior a lo que se pensaba hasta aquí. La baja más importante se dio en los precios de las materias primas. El petróleo liviano, por ejemplo, aceleró su desplome, al abaratarse otro 4% en dólares, para cerrar levemente por encima de los US$ 43 el barril, su menor precio desde marzo de 2009. Y el ajuste entre los granos, por caso, llegó al 3% promedio, lo que supone una pésima noticia para la Argentina. En este clima de sorpresa y confusión, no sorprendió la baja del 2% en la Bolsa porteña, cuyo índice no cayó más porque fue artificialmente sostenido por la estabilidad de Tenaris y el cierre en alza de YPF, en el marco de arbitrajes para tomar coberturas con activos más dolarizados o con indexación local asegurada, como lo son las naftas. A su vez, tomó nuevo impulso la ola dolarizadora, como quedó a la vista en las mejoras del 0,5 al 3% que registraron los bonos en dólares en la plaza local, al quedar a la vista que al peso le costará sostenerse en un contexto de guerra de monedas.. |