BUENOS AIRES, ene 9 (Reuters) - El gobierno argentino anunció el domingo que lanzará el canje de deuda impaga el 14 de enero, con lo que adelanta el inicio del ambicioso plan en tres días en medio de la creciente expectativa de los mercados y críticas de acreedores retractores a la operación. A cuatro páginas en los principales matutinos del país, la administración del presidente Néstor Kirchner publicó anuncios que explican los alcances del complejo canje mediante una serie de acotaciones, preguntas y respuestas elementales. Fuentes del gobierno habían previamente señalado que el canje sería el lunes 17 de enero, pero no se descartaba la posibilidad de adelantar el proceso, ya que ese día es un feriado en Estados Unidos. La presentación del canje (road show) comenzará el miércoles en Argentina, en el Ministerio de Economía, y luego será ampliado a Estados Unidos, Europa y posiblemente Japón. El gobierno argentino buscará canjear títulos incumplidos desde enero del 2002 por 102.600 millones de dólares, por nuevos bonos por hasta 41.800 millones de dólares con menores tasas y plazos extendidos hasta el 2045. "Con el canje de deuda convierta sus bonos en realidad" titula en letra bien visible la primera de las cuatro páginas publicitarias, diagramadas con fondo blanco y en colores bordó, negro y gris. Otro de los párrafos resalta que este canje será la "única oportunidad" de participar que tendrán los acreedores afectados "desde el 14 de enero hasta el 25 de febrero" con prioridad para los bonos denominados "Par" hasta el 4 de febrero, destinados a pequeños bonistas. Estos bonos se emitirán por entre 10.000 y 15.000 millones de dólares, dependiendo de si la aceptación llega al 70 por ciento o lo supera. Las suscripciones hasta cubrir los primeros 50.000 dólares tendrán prioridad para esta opción. La publicidad del canje también se reflejó este domingo en Italia, y el diario argentino La Nación dijo que la cobertura se amplió a publicaciones en Estados Unidos e Inglaterra. El inicio de canje fue suspendido en noviembre cuando Argentina tuvo problemas con el Bank of New York para que actuara como colocador de la deuda, aunque luego superó la dificultad al confirmar el acuerdo con la misma entidad. BUSQUEDA DE RAPIDA RESPUESTA El gobierno ya acordó con los poderosos fondos de pensión de Argentina, quienes aceptaron el canje de deuda con un descuento en torno al 30 por ciento pese a las fuertes críticas de afiliados indignados. Este aval le asegura un piso de aceptación de casi un 17 por ciento de la operación. En los mercados, se especula que el gobierno buscará una rápida inscripción de bonistas perjudicados para demostrar que su propuesta de canje tiene una alta aceptación, en contra de las críticas de acreedores locales y extranjeros que amenazan con llevar la causa a la justicia. El canje "traerá alivio, lo que no significa que la deuda desaparezca (...) Nos hemos fijado una propuesta que es la máxima que la Argentina puede hacer sin comprometer su crecimiento y su mejoramiento social", declaró el domingo a una radioemisora el ministro de Economía Roberto Lavagna. El funcionario acotó que se busca "asociar a los acreedores al crecimiento futuro de la Argentina" y dijo que se trata de la última propuesta: "esto es así y hay que atenerse a eso". Pese a que los anuncios del domingo no muestran tintes políticos, uno de los párrafos resalta que el acreedor "tiene la oportunidad única de cambiar por un bono con excelentes perspectivas de mercado, sabiendo además que tras su aceptación nadie podrá obtener mejores condiciones de pago". DUDAS La brújula inversora en Argentina apunta al canje de bonos, que de concretarse en los términos previstos oficialmente se transformará en la reducción más importante de capital en deuda soberana de la historia moderna con un descuento de hasta un 66,3 por ciento. Operadores atribuyeron una reciente volatilidad del mercado doméstico a la notoria cautela de los inversores, ya que prefieren esperar el inicio del canje y evitar sorpresas de último momento como una eventual y temida decisión judicial de frenar la operación. El Comité Global de Tenedores de Bonos de Argentina (GCAB), que dice representar a tenedores de diferentes países por alrededor de 37.000 millones de dólares en cesación de pago, es uno de los más duros contra la reestructuración de deuda. Uno de sus representates más críticos, Nicola Stock, dijo al italiano diario La República que "permitir esta oferta crea un precedente peligroso". El dato central que esperan los inversores es el grado de aceptación que tendrá la invitación al canje. Operadores de bolsa trabajan con la hipótesis de que el canje tendrá un aval de al menos el 70 por ciento, mientras que el Fondo Monetario Internacional (FMI) dijo que será exitoso si encuentra el apoyo de al menos un 80 por ciento de los perjudicados. CARACTERISTICAS Existen 178 bonos que califican para el canje, los que se reducirán básicamente a tres títulos denominados "par", "descuento" y "cuasipar" en cuatro monedas (peso, dólar, euro y yen). Los bonos ofrecidos tendrán una unidad extra con un rendimiento ligado al crecimiento de la economía del país, que podría mejorar su rentabilidad si el Producto Interno Bruto (PIB) aumenta más de lo previsto. El 38,4 por ciento de la deuda en cesación de pagos se encuentra en manos de argentinos; 15,6 por ciento en Italia; 10,3 por ciento en Suiza; 9,1 por ciento en Estados Unidos; 5,1 por ciento en Alemania y 3,1 por ciento en Japón. Se descuenta que en las próximas horas el gobierno avanzará con su amplia publicidad del canje a medios radiales, televisivos y también en la vía pública. |