Por Javier Blanco - Un contrapunto sobre la seguridad jurídica y los costos o beneficios de las restricciones en los mercados marcó la hora de la despedida en la azarosa relación entre la Bolsa de Comercio y la administración kirchnerista. Surgió luego de que el presidente de la Bolsa, Adelmo Gabbi, al hablar ayer en el acto por el aniversario de la institución, volviera a reclamar que se revisen "las barreras y encajes que limitan la entrada y salida de capitales" y la presidenta Cristina Kirchner los defendiera como instrumentos para librarse de las extremas volatilidades a que están expuestos los mercados desde que, con epicentro en Wall Street, en 2008 se inició una crisis en la economía mundial, que "pasó de allí a Europa y llegó ahora a los emergentes" porque "es parte de lo que la Presidenta denominó "la tercera guerra mundial". Gabbi venía de quejarse del impacto que estas medidas tienen sobre la plaza local, que por medidas de este tipo cayó hace seis años en la clasificación mundial de "plaza emergente" a "de frontera". Así quedó impedida de captar algunos flujos de inversiones institucionales del exterior. Había además calificado como un "fastidio" la "creciente exteriorización del mercado local y la exportación de liquidez", que supone que aun los inversores que confían en el riesgo argentino y "compran acciones locales o bonos de la deuda prefieran hacerlo sin ingresar las divisas al país", en alusión a los evidentes problemas que enfrentan quienes intentan legalmente sacar capitales o remitir utilidades. Entonces reclamó "seguridad jurídica", apelando a una muletilla que le resulta particularmente odiosa al Gobierno. Tal vez por eso, la Presidenta prefirió ensayar una reinterpretación del concepto al sostener que la verdadera seguridad jurídica es "que te paguen, y este gobierno pagó todos sus vencimientos". El cruce llegó el día que la Bolsa pudo cortar una racha adversa que había hecho caer 16,5% sus precios en 7 ruedas. Y en el que fue el segundo festejo por el 161er aniversario de la entidad, tras la versión light de fin de julio, cuando Cristina postergó su presencia afectada por una laringitis. Esa postergación abrió la posibilidad de una negociación que quedó a la vista ayer, cuando, horas antes del acto, el ministro Axel Kicillof anuncio 7 medidas para facilitar el acceso de las pequeñas empresas al mercado de capitales. El paquete, reclamado hace tiempo por el Departamento Pymes de la Bolsa, incluyó una flexibilización en las normas para que este tipo de empresas puedan abrir su capital; la ampliación de plazos de negociación y el acortamiento de los de liquidación para los cheques de pago diferido; facilidades para colocar pagarés por hasta $ 100.000 sin necesidad de emitir prospectos, y la creación de un fondo que podrá adquirir hasta el 100% de la primera emisión de una empresa, para facilitarle su desembarco en el mercado. Esto convenció a Gabbi de suavizar el discurso original (hecho para la cita de fin de julio), en el que hacía centro en las contradicciones de un gobierno que suele encontrar en la miserias de la crisis de 2001/2002 justificaciones para sus políticas actuales. De él sólo quedó la referencia al aplauso con que la Bolsa había saludado en 2005 la defensa que Néstor Kirchner había hecho allí de los superávits gemelos y reservas altas como seguros anticrisis. La Presidenta recogió parcialmente el guante e incluso dijo que se mantiene el superávit comercial, aunque la base usuaria del Indec ya dice lo contrario.. |