Por: Alejandro Tagliavini - Desde la cámara que agrupa a los fabricantes de electrónica de Tierra del Fuego aseguran que en las últimas dos semanas les achicaron en casi el 25% el cupo de u$s 300 millones mensuales. Las automotrices, en particular, afirman que las autorizaciones cayeron el 40%. Según cálculos privados, el BCRA mantiene una deuda de u$s 8.500 millones -100% más que a fines de 2014- por operaciones ya efectuadas para las que nunca les habilitó a las empresas los dólares correspondientes. Así, muchas empresas están al borde del default técnico ya que no pueden cancelar sus deudas por compras al exterior.
Ahora, si se suman la deuda que mantiene el BCRA con el sector privado y las mayores limitaciones que aplica la Secretaría de Comercio, el total de importaciones que registran problemas alcanza la friolera de u$s 14.500 millones. Obviamente esto tiene un alto impacto en la productividad provocando, irónicamente, un descenso de las exportaciones, proveyendo de menos dólares, en un círculo altamente vicioso como siempre ocurre con las medidas represivas.
Sucede que al Gobierno, al BCRA, lo maneja el miedo, el miedo a que se terminen las ya escasas reservas. Si se dejan de lado el swap y los pasivos monetarios, los activos netos de la entidad no llegan a u$s 13.500 millones. Cifra equivalente al 40% de las reservas brutas, lo que implica un deterioro de unos u$s 3.000 millones respecto del cierre del año 2014. Para broche, el BCRA le ha prestado al Gobierno nacional, entre reservas destinadas al pago de la deuda externa y adelantos que financian gasto público, nada menos que el 2.500% de su patrimonio, según cálculos de un exfuncionario del Central. Así, para fines de año la deuda del Gobierno nacional con el BCRA rondará los u$s 104.000 millones, el 419% de aumento durante los mandatos de la Presidente.
Para agravar el panorama, la última gran fuente de divisas que quedaba, el superávit comercial, hoy está en franco descenso: en lo que va del año aportó sólo u$s 1.436 millones y se espera que, al cierre de diciembre, apenas alcance los u$s 3.500 millones. Pero ni siquiera esto pareciera ser cierto. Según el INDEC, la balanza comercial a través del informe de Intercambio Comercial Argentino (ICA) reflejó en julio un saldo positivo de u$s 204 millones: la peor caída del año y el más bajo desde 2001. Pero si se toma la información del BCRA, la llamada Base Usuaria (BU) del INDEC mostró que, durante julio, se registró un déficit comercial de u$s 186,8 millones.
Para Ecolatina, según la BU del INDEC, las exportaciones ascendieron a u$s 5.503 millones en julio de 2015, lo que representó una caída interanual del 12,8% respecto de los u$s 6.307 millones del mismo mes de 2014. Así, la BU mostró ventas al exterior un 7,1% menores que las del ICA. En el acumulado de 2015, la BU muestra exportaciones por u$s 33.795 millones, mientras el ICA registró u$s 36.107 millones. Esto quiere decir que en los primeros siete meses del año, el INDEC engrosó exportaciones por 2.312 millones, en tanto que las importaciones no muestran ninguna diferencia.
Así, entre enero y julio de 2015, el superávit de u$s 1.436 millones informado por el ICA en realidad sería un déficit de u$s 876 millones según los datos de la BU. De seguir esta tendencia, la Argentina se encamina a cerrar 2015 con déficit comercial. Según la proyección de la consultora Labour, Capital & Growth (LCG), el trienio 2013-2015 terminaría con una sobreestimación de las exportaciones de alrededor de u$s 15.000 millones.
(*) Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California. |