Por Jorge Oviedo - Todavía falta ver qué pasará en los próximos comicios, pero si Daniel Scioli consiguiera la Presidencia mediante el voto, marcaría dos récords. El más obvio es el del primer gobernador electo de la provincia de Buenos Aires en llegar a la Presidencia en elecciones nacionales. El menos notorio es que sería el primer vicepresidente elegido por los ciudadanos en llegar a la Presidencia por el mismo medio. Así lo resalta el consultor y analista político Rosendo Fraga, quien además destaca la importancia que tendría que una misma persona, y en un mismo acto eleccionario, lograra aquellas marcas históricas. Lo curioso es lo poco que se ha confiado en Scioli incluso entre quienes, como los Kirchner y sus más fanáticos seguidores, no han tenido luego más remedio que depender de él y de sus logros electorales para mantenerse al menos cerca del poder. Fraga nunca menospreció la figura política del ex motonauta. En 2011, en la misma semana en que Cristina Kirchner logró la reelección con el 54% de los votos, participó en Icana (Instituto Cultural Argentino Norteamericano) de un desayuno con exposición y preguntas de los asistentes, entre quienes se encontraba este cronista. El expositor detalló entonces que el plan original de Cristina Kirchner, muerto su esposo, era la permanencia con alternancia en el poder con Amado Boudou, pero que ese plan estaba terminado. Ya habían aparecido las denuncias por la causa de la imprenta Ciccone. La pregunta entre los asistentes era quién podía ser entonces el sucesor al que ungiera la Presidenta. Fraga mencionó entre los más probables a Scioli. No había pasado ni una semana del triunfo electoral de Cristina Kirchner. El auditorio lo tomó con sorpresa, incredulidad y un cierto menosprecio por el ex motonauta y sus quilates políticos. "Miren -detalló Rosendo Fraga-, Scioli llegó a la política en 1997 de la mano de Carlos Menem, se quedó para defender la política de Domingo Cavallo, se quedó con Adolfo Rodríguez Saá, se quedó con Eduardo Duhalde, y Néstor Kirchner tuvo que pedirle que lo acompañara como vice", detalló. Y agregó: "Piensen en esos mismos años cuántas figuras políticas, entre ellas muchas de las mencionadas, la política argentina fagocitó, y Scioli sigue allí. A una figura con esa capacidad de supervivencia nunca hay que subestimarla". Lección aprendidaLa lección puede haber sido aprendida incluso por la propia Presidenta, que cuando era senadora se dio el gusto de desafiarlo y menoscabarlo desde su banca cuando Scioli, como vicepresidente de Néstor Kirchner, presidía la sesión. Fue porque el actual gobernador había osado decir lo mismo que Néstor Kirchner en sus mensajes de campaña a los empresarios por intermedio de Daniel Cameron, luego secretario de Energía cuando aquél llegó a la Casa Rosada: que las tarifas iban a ser aumentadas con un sendero de precios. Scioli no había advertido a tiempo que Kirchner había cambiado de opinión y que ni en el kirchnerismo ni en el cristinismo se habla en público o con los periodistas sin permiso de las máximas autoridades. Muy en off the record, otro senador justicialista decía desde 2003: "Con este gobierno se es esclavo o se es enemigo, y yo elegí ser esclavo". A Scioli le quitaron entonces, como castigo, toda la influencia que retenía en la Secretaría de Turismo. Lo trataron como enemigo o como esclavo los mismos que luego tuvieron que pedirle que fuera candidato a gobernador de la provincia más grande del país y ahora, a presidente. Que a Scioli no hay que menospreciarlo es evidente. Lo que no está claro todavía es quién es el gobernador de Buenos Aires y candidato a presidente. ¿El "continuador del modelo", que sostendría a Axel Kicillof y sus ruinosos fracasos en el Ministerio de Economía? ¿El "amigo del mercado" que sacará al país de los desequilibrios con políticas lejanas a la arbitrariedad habitual? Hay un Scioli para cada ilusión, para cada imaginación. Parece una fortaleza, que él no alimenta con una prosa florida. Lo exiguo de su vocabulario es señalado frecuentemente por los analistas políticos como una gran debilidad. Pero, como dicen muchos, al candidato "no le entran las balas". Lo único que lo saca de su discurso optimista y su actitud positiva es ese "dolor fantasma" que el sistema nervioso a veces le hace sentir en el brazo que ya no tiene. Los médicos dicen que es muy molesto y frecuente en los amputados, que no cede con analgésicos y que requiere atención especializada y a veces quirúrgica, que el gobernador ha recibido en ocasiones también aquí en la Argentina y no sólo en Italia.. |