Por Javier Blanco - Una nueva oleada de rojo tiñó ayer las bolsas en el mundo tras datos que intensificaron los temores a que los tropiezos que enfrenta la economía china tengan un impacto mayor a lo esperado en la economía mundial; en especial, si a ese deterioro se le llegara a agregar el fin de la era de la tasa 0 en Estados Unidos. El mejor reflejo de esos temores fue el derrape del 3% que registraron los principales índices de Wall Street, que, vale recordarlo, viene de cerrar su peor mes en casi 6 años. Pero la realidad es más dura: los derrumbes fueron generalizados y llegaron al 4,7% en el caso de las bolsas de China y Brasil, a la vez que promediaron el 4% en las plazas emergentes. Lo que gatilló la nueva ola de ventas fue un sondeo sobre el nivel de actividad fabril en China, que mostró que en agosto este sector tuvo su mayor contracción en tres años. Se trata del Índice de Gerentes de Compra (PMI) oficial que cerró ese mes en 49,7, por debajo del 50,0 del mes previo, el nivel que marca el quiebre entre expansión y contracción de la actividad. Esto no hizo más que incrementar las dudas que hay sobre la verdadera salud de la segunda economía mundial y la mayor demandante de commodities. Por mero contagio, el índice Merval abrió el último cuatrimestre del año con un descenso de 2,68% y tuvo en Petrobras (-6,8%) su mayor lastre. Pero lo que deja a la vista la impronta de la rueda fue el saldo de 46 bajas contra apenas 14 alzas que dejó la rueda. Además se reforzó la búsqueda de coberturas cambiarias por lo que siguieron escalando posiciones ( 1,5% promedio) los bonos ajustables por dólar oficial como sus similares en dólares ( 0,75%).. |