Los economistas miden la competitividad del peso a través de lo que
llaman tipo de cambio real, una medición del valor de una moneda que agrega al
precio el efecto de la inflación interna sobre su poder de compra y lo comparan
con los mismos datos de los socios comerciales del país para conocer qué tan
barata o cara está la Argentina.
Así, el tipo de cambio real bilateral (TCR) entre Argentina y Brasil que
mide la consultora Elypsis está en su nivel más bajo desde 2002, justo antes de
la devaluación. Tomando como base 100 noviembre de 1998 la consultora calcula
que la variación de los tipos de cambio de los dos países llevó al TCR a 70,35
ayer, el mismo nivel que rondaba en el año 1999. Antes de la devaluación llegó a
rozar los 50 puntos.
Traducido, lo que muestra el indicador es que mientras el dólar en la
Argentina avanza cerca de 12% en los últimos doce meses y los precios internos
ganan 25,3% interanual (según C&T Asesores) el país se encarece en dólares.
En cambio en Brasil el dólar avanza 68% en 12 meses frente a una inflación de
algo más del 9% interanual, o sea que el país se abarata.
El encarecimiento de la Argentina y el abaratamiento de Brasil se
combinan para devolver al poder de compra de las dos monedas al que existía en
1999, cuando todavía los turistas argentinos jugaban al deme dos en las playas
de Florianópolis.
"No es un panorama alentador, para nada, no creo que ese 3,90 sea fácil
de defender para el Banco Central de Brasil porque después del recorte de nota
de Standard & Poor’s vienen los recortes de Fitch y Moodys. Llevarlo para
abajo le va a costar muchísimo, aunque lo van a intentar para tratar de frenar
la inflación", dijo Gabriel Zelpo, analista de Elypsis. "A nosotros nos abarata
las vacaciones, nos dificulta colocar mercadería allá y nos va a empujar a
trabar más las importaciones", agregó.
Siguiendo los cálculos de Elpysis, para que el TCR con Brasil volviera a
los niveles a los que estaba cuando Fernández de Kirchner obtuvo el 54% de los
votos habría que disparar al dólar oficial a $ 18,50, algo no del todo aplicable
con la inflación local, como ya comprobó el Gobierno en enero de 2014
"La situación de Brasil te consolida un escenario en el que los dólares
no van a venir por la vía comercial", dijo Martín Polo, economista de Analytica.
"Así las cosas, tu salida tiene que ser por la cuenta financiera –colocar deuda
en el exterior–, porque con una inflación del 30% es muy difícil tener una
ganancia de competitividad por devaluación", concluyó.

