Las versiones de la moneda estadounidense son el dólar oficial, el
mayorista, el dólar ahorro y tarjeta, el paralelo o blue, el contado con liqui,
el dólar bolsa o Mep, y el dólar soja. Si bien algunas versiones son las
habituales aún sin un cepo cambiario, como el oficial, el mayorista y el contado
con liqui, es la distancia entre el menor y el mayor valor lo que preocupa y
desestabiliza al mercado.
Hoy esta brecha se ubica en el 66%, dado que el dólar oficial vale $9,36
y el blue cerró en $15,55, sin embargo estuvo rondando el 70% últimamente. De
hecho, el descenso desde los máximos de $16 tuvo que ver con una presión directa
del gobierno, por lo que sin cambios estructurales no se modificará la tendencia
de fondo.
Para la economía argentina es más habitual convivir con una brecha
cambiaria que sin ella, por eso es que se puede acudir a la historia para saber
cómo podrá resolverse la encrucijada cambiaria actual.
Al respecto, el economista Jorge Todesca aseguró: "Las brechas grandes
anticipan una devaluación".
Para el economista e historiador Mario Rapoport
la problemática "se la puede llamar brecha, o problema de la moneda, de la
inflación, o un desfase en la balanza de pagos entre la exportación y la
importación", pero remarcó que "la brecha tiene que ver con que el tipo de
cambio no satisface a todo el mundo".
Según el asesor de inversiones Marcelo Elbaum, la brecha cambiaria podría
pasar del 66% de hoy "a llegar a desaparecer en no más de un año". Apostando a
esa idea, sostiene que "se abre una gran oportunidad de inversión en aquellos
instrumentos financieros cuyo capital ajusta por el tipo de cambio oficial". Se
refiere a los bonos dollar-linked como los Bonad 2016,2017 y 2018 o los Ciudad
de Buenos Aires 2019.
De todas formas, es importante aclarar que este tipo de bono debe vencer
después de que se produzca la devaluación, ya que si el vencimiento es anterior
paga la evolución del precio del dólar sin el ajuste mayor.
"Si se cierra la
brecha, es decir, si se va a cero, se puede obtener una ganancia de hasta 66% o
el porcentaje que diferencie al dólar blue del oficial al momento de comprar el
bono", señaló Elbaum.
Según el especialista, si se toman los últimos 50 años, durante la mitad
de ese período existió brecha cambiaria, siendo el promedio un 46%. "Lo
interesante es que todas las brechas siempre se han cerrado al tipo de cambio
más alto", indicó. En cuanto al máximo histórico, llegó a ser del 225% en 1973.
No obstante, para el analista de Cohen, Juan José Vazquez, suponer una
brecha en 0% "es muy arriesgado, más cuando el que lleva la delantera en las
elecciones es Daniel Scioli, quien afirma que el acomodamiento del tipo de
cambio será gradual". Según Todesca y Rapoport, la solución histórica es una
devaluación, lo ven como un hecho, pero advierten que la clave está en cómo se
hará.
Tal como relata Todesca, el primer control de cambios en Argentina fue a
principios de la década del 30 producto de una caída de los precios
internacionales de los productos de exportación, como el trigo y la carne, a
causa del crack del 29. "Hemos tenido control de cambios desde 1930,
predominando sobre cualquier sistema de cambio libre, y cada vez que hubo
control de cambios existió un mercado paralelo y por lo tanto, una brecha como
la de ahora, procesos que siempre terminaron en devaluación. Es un ciclo
repetitivo", expresó.
Asimismo, detalló que el periodo más prolongado sin control de cambios
fue la convertibilidad de los 90, y luego, tras la devaluación de 2002, otro
periodo entre ese año y 2011, cuando nació el cepo. "Normalmente en Argentina
después de una brecha viene un devaluación, que puede ser gradual o brusca, pero
no se puede asegurar que se fije como precio el del dólar informal, dado que
esto depende de cuánta presión haya acumulado", aclaró.
Por su parte, Rapoport resaltó que varios estudios revelan que lo que
sucede con el tipo de cambio en el país se debe a un problema estructural: los
exportadores y los importadores poseen una competitividad muy distintas. Además,
enfatizó que trata de un desafío que no se puede resolver de un día para el
otro. "La devaluación beneficia a quien tiene poder dentro del sistema
económico, a quienes tienen las divisas o van a recibirlas, mientras que la
población debe enfrentar muchas veces el ajuste y la disminución del ingreso.
Creo que lo importante es hacerla de manera que afecte menos a la producción y
al empleo y permita, a largo plazo, el desarrollo económico", recomendó.

