Por JULIETA CAMANDONE -
La rebaja de la nota a Brasil por parte de la
consultora Standard & Poors y la temida pérdida del investment grade no le
será inocua a la Argentina. Empresarios de la industria, el comercio, la
construcción y el campo coincidieron en que tanto la actividad como el consumo
interno se verán afectados. Prueba de que los temores están fundados está en la
pérdida de peso del intercambio comercial entre ambos países que en agosto cayó
casi 30% y fue históricamente bajo. Según el vicepresidente de la Unión
Industrial Argentina (UIA), José Urtubey, "lo que más preocupa es la caída de la
actividad" en Brasil, lo que obligará a tomar medidas para morigerar el impacto
local, como "potenciar el mercado interno" aunque eso no alcanzará para impedir
el golpe. "Además, habrá que resolver el capítulo de los holdouts para volver a
insertarnos financieramente en el mundo", aseguró. Desde la Asociación de
Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC), Juan Cantarella recordó que el 50% de
la producción de autos tiene a Brasil como destino, y una baja del investment
grade "hace que las tasas sean más altas, que haya menos inversión, una salida
de capitales y eso puede afectar la demanda interna", complicando más la
actividad industrial, en la que el sector automotriz es clave. La
construcción también ve peligrar sus metas de crecimiento. El presidente de la
Cámara que agrupa a esas empresas, Juan Chediack, explicó que el sector elaboró
una meta de inversión en obras de infraestructura a 2025 que lleva implícito un
crecimiento en los desembolsos desde el actual 17% del PBI, al 25%. "Esta meta
se vería claramente afectada si se complica la situación de Brasil" dijo. Según
el empresario, la caída del precio de las materias primas, la inflación y la
situación del socio argentino impactan directamente en el sector. En lo que
respecta al comercio, el presidente de la Cámara de Exportadores de la República
Argentina (CERA), Enrique Mantilla, aseguró que, más allá de lo que
efectivamente deje de comprar Brasil, preocupa que una mayor devaluación del
real haga que "bajen los costos en los sectores de competencia" y se
intensifique lo que considera "un shock de deflación de precios en el sector
industrial". Junto con la devaluación, Brasil encaró acuerdos comerciales con
México, Perú, Colombia y Estados Unidos "para compensar la demanda interna que
está cayendo", lo que puede restar oportunidades a la Argentina de colocar sus
productos. Desde el punto de vista del consumo en la Argentina, el titular de
la Cámara de Comercio, Carlos de la Vega, aseguró que, si bien "en los centros
urbanos el consumo está sostenido, en los lugares donde está muy afectada la
producción regional, evidentemente se notan diminuciones, salvo en las zonas
petroleras". Brasil es consumidor clave de exportaciones de las economías
regionales argentinas, por eso la situación "tendrá repercusión en el comercio
interno". Para el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Luis
Miguel Etchevehere, "que un comprador de nuestro alimentos devalúe y nosotros
sigamos con un cambio fijo nos perjudica. La economía no es una cuestión de
voluntarismo, hay que ir adaptándose". El presidente de la UIA Héctor Méndez,
aseguró que "blindarse de Brasil no es imposible pero sí muy difícil" y
consideró que el Gobierno tiene que convocar, antes de irse y de manera
"urgente", a "los sectores industriales que ya se ven afectados y después, a
todos los demás", para consensuar una salida. Sin embargo, para la mayoría,
la reacción vendrá recién con una nueva administración. |