El real brasileño se depreció 2,14% la semana pasada y finalizó en 3,9582 por dólar. Presionado por rumores y especulaciones sobre un nuevo recorte de la calificación de deuda soberana de Brasil ante el deterioro de sus finanzas públicas, la divisa brasileña alcanzó el menor nivel desde el 10 de octubre de 2002 y el índice Bovespa retrocedió 3,07% el viernes, su mayor baja diaria desde diciembre de 2014, aunque ganó un 1,42% en la semana.
Según Reuters, los rumores decían que la calificadora de riesgo Moodys podría rebajarle la nota a Brasil, lo que significaría la pérdida del grado de inversión para el país, tras la rebaja de S&P de la semana pasada a "BB " y generaría una profunda fuga de capitales.
El tono negativo que prevalecía el viernes en la bolsa de San Pablo copiaba la tendencia bajista en Europa y Wall Street ante las preocupaciones por el crecimiento económico global y el panorama político local reafirmaba la postura defensiva de los inversores. Petrobras cayó 2,4%, en línea el petróleo.
El país vecino debe encarar un proceso de recuperación económica en medio de desafíos relevantes, particularmente desde el punto de vista político. Las negociaciones ligadas a la propuesta para el restablecimiento de un impuesto a la renta financiera estaban entre los principales focos de atención, ya que la reposición del tributo está considerada como uno de los principales pilares para mejorar la recaudación fiscal.
De hecho, el gobierno federal reportó el viernes un declive de 9,32% en la recaudación de impuestos en agosto, a unos u$s 23.731 millones, la mayor caída mensual en lo que val año y el primer retroceso (-0,68%).
En tanto, la confianza de los industriales brasileños en la economía de su país bajó a su menor nivel desde 1999, lo que coincide con el delicado momento que atraviesa el país. Según la Confederación Nacional de la Industria (CNI), el índice de confianza de los industriales bajó a 35,7 puntos en septiembre, lo que es 1,4 puntos menor que en agosto y 10,9 unidades más bajo respecto del año anterior, según el sondeo realizado entre 2.972 empresarios. A la par, el viernes se supo que en los siete primeros meses del año, el empleo en las fábricas brasileñas cayó 5,4%.
El Gobierno anunció un paquete de medidas fiscales para reequilibrar las cuentas públicas, que incluye un mayor recorte de gastos y nuevos impuestos. El "Gobierno está transfiriendo a la sociedad y al sector productivo el coste del ajuste fiscal", dijo un comunicado de CNI.
Se proyecta que la economía brasileña se contraerá 2,55% este año y 0,60% el año que viene. Y alcanzará una inflación del 9,50% este año.

