San Pablo - El dólar rompió ayer su máximo histórico en Brasil y cruzó por primera vez la barrera de los 4 reales, en medio de las preocupaciones políticas y económicas que azotan al Gobierno de la presidenta Dilma Rousseff. Las dudas sobre la aprobación del paquete de ajuste fiscal lanzado por el Gobierno para reequilibrar las maltrechas cuentas públicas se sintieron en el mercado y la divisa alcanzó su máximo nivel desde la entrada en circulación del real, moneda creada en 1994 como una salida a la falta de control de la inflación de la época.
En lo que va del año, la divisa brasileña acumula una caída de más del 50% frente a la estadounidense. En 2002, el dólar llegó a rozar los 4 reales -en R$3,99-; los mercados financieros estaban intranquilos por la llegada al poder de Luiz Inácio Lula da Silva. Ayer, la moneda se apreció un 1,83% frente al real y terminó la jornada negociada a R$4,053 para la compra y R$4,055 para la venta en el tipo de cambio comercial, aunque llegó a ser ofrecida a R$4,50 en las casas de cambio.
El real también fue golpeado en los últimos meses por las dudas sobre China, y por el esperado aumento de las tasas de interés por parte de la Fed. Pese a que la depreciación supone un impulso para las exportaciones, el analista Joao Paulo de Gracia Correa, de SLW, precisó que la caída de la moneda brasileña es buena siempre y cuando no presione mucho a la inflación, que se espera que termina este año próxima en los dos dígitos.
"El real debía de tener una corrección, pero la corrección está siendo muy grande. Entramos en un ciclo peligroso: encarece los productos, presiona la inflación y entramos en el círculo vicioso", comentó. La inflación se ha convertido junto con el control de las cuentas en uno de los grandes dolores de cabeza del Gobierno, que ha intentado controlar el alza de los precios con un aumento de las tasas de interés, situadas en su mayor nivel en los últimos nueve años. Además, Brasil enfrenta un incremento de las tasas de desempleo y una economía en recesión, que, según los analistas del mercado, cerrará el año con una contracción del 2,70%, una tendencia que se mantendrá en 2016, para cuando se espera un retroceso del 0,8%. En ese sentido, el Gobierno brasileño revisó su estimación para la contracción económica de 2015 a un 2,44%, desde la baja de la actividad del 1,49% que había previsto. De todos modos, mantuvo su meta de superávit primario de u$s 1.430 millones.
Por otra parte, la Bolsa de San Pablo bajó un 0,70% y se ubicó en los 46.264 puntos. En medio de la aguda crisis política, agravada por el escándalo de corrupción en la petrolera Petrobras, algunos diputados ya advirtieron que pondrán trabas a las medidas de austeridad propuestas por el Gobierno de Rousseff para intentar encauzar la economía, que incluyen reducción de gastos y aumento de recaudación a través de la vía tributaria.
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