A la hora del análisis, la primera de las alternativas es tomar lo que sostiene la CNV cuando señala que esta medida "busca transparentar la cartera de los FCI, asegurando que la valuación refleje la cotización más pura del activo, protegiendo a los inversores". Sin embargo, podría argumentarse que hace tiempo que la volatilidad se ha hecho un lugar en el mercado local y que la cotización siempre ascendente del cambio oficial también genera "fluctuaciones". Por supuesto, si a futuro pueden darse correcciones como la de enero de 2014, la volatilidad también estará a la orden del día, incluso con la nueva regulación.
La segunda de las opciones es pensar que con esta medida se busca regular la operatoria de activos en dólares como los bonos que pagan billetes estadounidenses o las acciones locales con referencia en otros mercados como Tenaris, Petrobras o YPF. ¿La intención? Bajarle intensidad a los montos operados en esos activos para que el mercado del contado con liquidación pierda profundidad. Bajo este razonamiento, si se baja el precio del "liqui" se desincentiva a los FCI para que no transfieran esos títulos hacia el exterior. De alguna forma, los obliga a vender en el corto plazo y a recomprar esos mismos títulos en pesos pero con tenencia en el país.
El dato es que ayer, empujados por la nueva normativa, las ventas de bonos por parte de los FCI dieron paso a las compras de otros, en pesos, atados a la devaluación, que se denominan "dollar-linked". Esta fue la estrategia de las empresas del sector para no evidenciarle a sus clientes (los inversores) que dejaban de tener activos dolarizados en sus carteras.
Otra alternativa es pensar que el Gobierno quiso bajar el dólar contado con liquidación que surge de la compra (en pesos) y venta (en dólares) de los activos cotizantes como acciones o bonos, que se utilizan para dolarizarse. Ese valor pasó de $ 14, 20 a $ 13,20 en apenas algunas horas y hoy podría caer aún más. Pero cabría pensar que desde ahora, aquél que quiera comprar "dólares liqui" sencillamente puede utilizarlo en forma más económica. Y por otro lado, se descuenta que el efecto de dicha medida podría durar apenas una semana.
Pero quedan más dudas. Por un lado, tal como anticipó este medio hace algunos días, el potencial canje del Boden 2015 que podría no ser un canje sino una suscripción, necesita de un precio sostenido de los bonos cotizantes para que el rendimiento de título no haga pagar al Gobierno un costo financiero más elevado por suscribir el nuevo bono. Un título que pierde precio paga una tasa mayor mientras que uno que se sostiene o sube, paga menos. ¿Calcula el Gobierno llegar al pago del Boden con un mercado alcista? Parece que no. En rigor podría abonarse la hipótesis contraria. Por ejemplo, le vendría muy bien al ministro Kicillof que miles de bonos de Boden 2015 sean vendidos en el mercado a precios bajos, ya que podría recomprar esos Boden a través de la Anses y el Banco Nación y a la hora de pagar el vencimiento del título, sencillamente no desprenderse de los dólares porque sería como pagarse a sí mismo. ¿Fue eso lo que buscó el Gobierno con esta medida?

