El déficit comercial récord de Estados Unidos en noviembre pudo haber llevado la reciente carrera del dólar a una parada temporal. Mientras los economistas esperaban que el déficit se redujera, se amplió a 60.000 millones de dólares.
Podría haberse pensado que las cifras de comercio de EE.UU. serían pobres, después de ver el excedente comercial récord de China que se anunció anteayer. La desaceleración en las importaciones chinas podrían ser el espejo de una caída de 5,1% en las exportaciones de bienes capitales en EE.UU. Pero los mercados fueron obviamente sorprendidos por las cifras, mientras la moneda estadounidense resbalaba a una baja de cinco años frente al yen.
Durante algunas semanas, los comerciantes de monedas parecieron haber desviado su atención del déficit comercial, concentrándose en otros factores como la tasa superior de crecimiento en Estados Unidos y la probabilidad de tasas de interés más altas en ese país, este año.
Ha habido menos esperanza, incluso, de que la administración norteamericana pudiera responder al descenso del dólar con algo más que retórica.
La suposición estándar en 2004 fue que, dijeran lo que dijeran los funcionarios del gobierno de George W. Bush, ellos se sentían felices con el descenso del dólar. Pero comentarios recientes del presidente estadounidense y de John Snow, el secretario del Tesoro, han indicado que ellos desearían enfrentar una de las preocupaciones del mercado: el déficit de presupuesto.
Factor de riesgo
Ahora, sin embargo, existe el riesgo de que el déficit comercial se convierta en el principal motor del mercado una vez más.
Capital Economics teme que el déficit haya alcanzado 6% del Producto Interno Bruto (PIB) en el último trimestre. Si cualquier otro país hubiera llegado a tener un déficit semejante, probablemente hubiera venido una crisis. Estados Unidos, siendo la mayor economía mundial, que emite la principal reserva monetaria y teniendo poca deuda en divisas, ha desestimado el déficit, hasta ahora. No obstante, seguramente tiene que haber algún punto que el déficit no puede rebasar.
Y todavía no hay una forma fácil de ver cómo el déficit se puede remediar. Un descenso en el dólar podría parecer la opción más fácil (excepto para los exportadores europeos) pero el billete verde ha estado decayendo durante tres años y el déficit sigue empeorando.
Washington quisiera que otras economías cerraran el déficit con un crecimiento más rápido, que absorbiera importaciones. Sin embargo, las importaciones estadounidenses superan en tal medida a las exportaciones que esto es poco probable. Eso deja un aumento en los ahorros en EE.UU. como la opción más probable, lo que constituye en sí mismo un acontecimiento ominoso para el resto del mundo. |