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Por Gabriel Sued - Con el impulso del oficialismo y el rechazo de toda
la oposición, la Cámara de Diputados convirtió ayer en ley el proyecto del
Gobierno que restringe la venta de las acciones del Estado en empresas
privadas. Aprobada por el Senado la semana pasada, la norma se sancionó con 127
votos a favor, 84 en contra y cinco abstenciones, de las bancadas de izquierda.
Presentado por Cristina Kirchner como un blindaje contra las políticas
privatizadoras, el proyecto establece que para vender las acciones que el
Estado tiene en unas 40 empresas privadas, producto de la estatización de las
AFJP, se necesitará de una autorización especial del Congreso, con una mayoría
de dos tercios en cada Cámara. La ley aprobada ayer puede, sin embargo,
derogarse con mayoría simple.
La norma crea además la Agencia Nacional de Participaciones Estatales en
Empresas (Anpee), un organismo que estará encargado de administrar las acciones
del Estado en las firmas privadas y coordinar el trabajo de los directores
estatales en esas compañías. Estará presidido por el director de la Anses y
contará con un directorio de cuatro integrantes, sólo uno de la oposición.
El diputado Roberto Feletti, miembro informante del oficialismo, sostuvo
que el objetivo de la ley es "proteger activos estatales, otorgándole al
Parlamento la facultad de decidir su venta".
Los bloques opositores coincidieron en que la norma tenderá a
"trabar" la venta de acciones y a quitarle "flexibilidad"
al sistema. Martín Lousteau (ECO y ex ministro de Economía) cuestionó que se
requieran dos tercios para vender acciones de empresas donde el Estado es socio
minoritario, pero cuando se trata de compañías como Aerolíneas baste con una
mayoría simple. "¿Inmovilizando se protegen los activos estatales?",
se preguntó.
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